Un nuevo capítulo de tensión se escribió en Medio Oriente tras un bombardeo israelí en Saná, la capital yemení, que dejó al menos dos personas muertas y 35 heridas, según informaron las autoridades sanitarias controladas por los rebeldes hutíes. Las explosiones se registraron en zonas urbanas clave como una estación de servicio y una planta eléctrica en el sur de la ciudad, sitios que ya habían sido atacados una semana antes.
La cadena Al Masirah, dirigida por los hutíes, reportó que los ataques también impactaron una instalación de almacenamiento de combustible y áreas cercanas al palacio presidencial. Mientras tanto, el ejército de Israel confirmó que sus fuerzas atacaron «infraestructura militar» de los hutíes como represalia por el lanzamiento de misiles y drones desde Yemen hacia su territorio, acciones que se han intensificado desde el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023.
Israel considera al movimiento hutí parte del eje liderado por Irán que incluye a otros actores como Hezbolá y Hamás. Según las autoridades israelíes, los ataques a Yemen buscan frenar los intentos del grupo rebelde de intervenir en el conflicto a través de ataques a larga distancia. Hace apenas unos días, los hutíes lanzaron un misil que, según reportes, se desintegró antes de llegar a Israel.
Desde 2014, Yemen vive una guerra civil en la que los hutíes han logrado controlar vastas regiones del país. Sus recientes acciones militares han sido justificadas por el grupo como una muestra de apoyo a los palestinos, en medio de una creciente confrontación regional. Israel, por su parte, ha advertido que responderá con fuerza y que “los hutíes pagarán caro cada intento de ataque”.