Lo que comenzó como un traspaso inesperado en 2023 se convirtió en un auténtico imperio personal de Cristiano Ronaldo en Al Nassr. El astro portugués no solo renovó contrato hasta 2027, sino que consolidó una estructura directiva con personas de su círculo íntimo, y hasta logró obtener alrededor del 5% de las acciones del club saudí.
El poder de Ronaldo se refleja en decisiones clave: persuadió a entrenadores como Luís Castro y Jorge Jesus para asumir el banquillo, fue determinante en los fichajes de Aymeric Laporte, Otávio y João Félix, e incluso utilizó su propio avión privado para acelerar incorporaciones. El club, que busca romper la hegemonía local de Al Hilal y Al Ittihad, también confía en el impacto mediático y deportivo del capitán portugués para conquistar títulos internacionales.
En la directiva, su influencia es indiscutible. José Semedo, amigo de juventud, ocupa la dirección general, mientras que Simão Coutinho, su actual agente, es director deportivo desde julio de 2025. Ambos refuerzan una gestión marcada por la impronta de CR7 tras la salida de Ricardo Regufe, antiguo hombre de confianza.
Más allá del presente, el legado apunta a la siguiente generación. Cristiano Ronaldo Jr., de 15 años, ya brilla en la sub-17 del club con ocho goles en 17 partidos y se perfila como relevo natural para debutar junto a su padre en el futuro inmediato.
El proyecto no solo redefine al Al Nassr, sino que plantea un modelo inédito: un jugador convertido en símbolo deportivo, accionista e influencia directiva de una institución que gira en torno a su figura.