AT&T confirmó que no ampliará su espectro radioeléctrico en México en el corto plazo, pese al anuncio de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) de posibles descuentos de hasta 50% en los costos por el uso de frecuencias. La CEO Mónica Aspe afirmó que el esquema actual sigue siendo financieramente insostenible, lo que impide mejorar la cobertura, acelerar la adopción de 5G y ofrecer tarifas más competitivas.
La postura de la compañía coincide con reportes de Bloomberg que apuntan a que AT&T habría iniciado conversaciones para vender su operación en México, valuada en hasta 2,000 millones de dólares. La empresa enfrenta un mercado adverso en el que sus costos por espectro representan el 17.1% de sus ingresos anuales, casi tres veces más que Telcel, que destina 5.7%. Esto coloca a México entre los países con espectro más caro a nivel global, con tarifas entre 88% y 96% por encima de la mediana internacional, según el IFT.
A esta presión financiera se suman factores estructurales: un nuevo regulador alineado al Ejecutivo, la entrada del operador estatal CFE-Altán y un entorno competitivo cada vez más reducido. El posible retiro de Movistar en Hispanoamérica y las dudas sobre la viabilidad de Bait complican aún más el panorama, pues la salida de AT&T consolidaría un dominio casi absoluto de Telcel en el mercado móvil.
Si las condiciones no cambian, México podría enfrentar una menor competencia, precios más altos y una desaceleración en la modernización de su infraestructura digital.



