El gobierno federal presentó el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, una estrategia que plantea una bolsa adicional de 5.6 billones de pesos para proyectos en ocho sectores: energía, trenes, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos. Para 2026, el anuncio central es un incremento inmediato de inversión de 722 mil millones de pesos adicionales a lo ya presupuestado, un monto que el propio gobierno equipara a 2% del PIB.
El planteamiento es relevante por dos razones prácticas: primero, por la magnitud del gasto y su potencial efecto en actividad económica, empleo y cadenas de proveeduría; segundo, porque se propone ejecutar una parte mediante esquemas de inversión mixta, un formato que suele generar debate por el equilibrio entre velocidad de ejecución, costos financieros y control público.
De acuerdo con la explicación presentada, el plan se construyó a partir de un análisis financiero y técnico de más de 1,500 proyectos. Hacienda detalló cuatro pilares para su implementación:
- Consejo de Planeación Estratégica de la Inversión, coordinado por la Presidenta, para priorizar y dar seguimiento a obras.
- Nuevos vehículos de inversión especializados en infraestructura, enfocados en transparencia y eficiencia de costos.
- Actualización normativa, para armonizar el marco legal e incorporar el modelo de contratos mixtos.
- Base de datos nacional, con métricas e indicadores para planeación y para dar información a inversionistas.
Sobre el diseño del modelo, la Presidencia subrayó que no busca replicar esquemas del pasado donde el privado financiaba y el gobierno pagaba después, y sostuvo que el objetivo es mantener la rectoría del Estado, evitando concesiones y financiamientos con tasas altas. Banobras, por su parte, explicó que la inversión mixta se concibe como un mecanismo para acelerar proyectos sin depender de un solo presupuesto, compartiendo beneficios y definiendo reglas de operación con objetivos sociales.
El plan también se presentó como un componente de impulso al crecimiento. Desde Hacienda se planteó que la inversión pública funciona como detonador y que, por el tamaño del paquete (equivalente a 2% del PIB en el incremento anual señalado), se estima que el crecimiento podría acercarse a 3%.
En el corto plazo, el tema clave será el aterrizaje: qué proyectos se anuncian en cada sector, cómo se calendarizan, bajo qué figuras se ejecutan y cómo se reportará el avance físico y financiero. Con un monto de esta escala, la credibilidad del plan dependerá menos del anuncio y más de la capacidad de convertir la lista de proyectos en obras terminadas, en tiempo y con costos controlados.



