La temporada del Super Bowl LX 2026 no solo moviliza a fanáticos del fútbol americano: también catapulta la demanda de productos alimentarios tradicionales, entre ellos el aguacate mexicano, que ha alcanzado un nivel de exportación sin precedentes hacia Estados Unidos. De acuerdo con datos de la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM), entre el 5 y el 31 de enero se enviaron 127 000 toneladas del fruto al mercado norteamericano, cifra que representa un incremento de alrededor de 11 % respecto al mismo periodo del año anterior y constituye un récord histórico para este segmento exportador.
La demanda por aguacate mexicano se intensifica tradicionalmente en las semanas previas al Super Bowl, considerado uno de los principales eventos de consumo en Estados Unidos, donde la fruta es un ingrediente obligado en guacamole, ensaladas y otros platillos presentes en reuniones entre amigos y familias durante la final de la NFL. Este auge de consumo convierte al “oro verde” en un producto clave dentro de la economía agroexportadora mexicana en enero y febrero de cada año.

Gran parte del aguacate exportado proviene de Michoacán, que concentra aproximadamente el 88 % de los envíos, mientras que cerca del 12 % procede de Jalisco. La extensa tradición agrícola en estas regiones ha consolidado su papel como pilares de la producción nacional, con huertas que integran técnicas productivas modernas y altos estándares de calidad que facilitan su salida a mercados exigentes como el estadounidense.
Además del volumen récord, este dinamismo exportador tiene efectos económicos importantes para las comunidades productoras. El sector del aguacate genera miles de empleos en áreas rurales, sostiene cadenas de valor que vinculan a pequeños y medianos agricultores con mercados internacionales y contribuye de manera relevante a la balanza comercial agroalimentaria del país. Naciones como Estados Unidos, que absorbe gran parte del aguacate mexicano, dependen cada vez más de estos envíos para atender sus picos de demanda, especialmente en eventos de gran consumo colectivo.

Aunque el aumento de exportaciones es motivo de celebración para productores y autoridades, el sector también enfrenta retos estructurales, como la presión sobre precios en origen, la competencia de otros países productores y la necesidad de fortalecer la sostenibilidad ambiental y laboral en la cadena productiva. Estos factores han sido motivo de discusión entre agricultores y organismos dedicados a la promoción y regulación del comercio agroalimentario, en un contexto global donde la fruta mexicana mantiene una posición dominante.
El Super Bowl, convertido en un referente de consumo masivo para productos como el aguacate, sigue dinamizando sectores enteros de la cadena alimentaria, llevando el sabor y la tradición de México a millones de hogares estadounidenses durante uno de los eventos deportivos más importantes del año.



