El respaldo financiero del gobierno federal a Pemex vuelve a colocarse en el centro del debate fiscal. Moody’s Ratings plantea que la consolidación de las finanzas públicas avanzó poco en 2025, no solo por el bajo crecimiento, sino porque el apoyo a la petrolera absorbe recursos y complica el objetivo de bajar el déficit a niveles que estabilicen la deuda.
Déficit menor, pero por arriba de lo esperado
El déficit del gobierno federal y del sistema de seguridad social se redujo a 4.9% del PIB en 2025, desde 5.3% el año previo. La mejora, sin embargo, quedó lejos de la meta oficial de 4.1%, lo que refleja presiones fiscales más fuertes de lo previsto y un margen de maniobra más estrecho hacia adelante.
Del lado de los ingresos, los presupuestarios crecieron 4.9% real, impulsados por un aumento de 13.3% en los ingresos petroleros, aunque el desempeño fue inferior a lo proyectado. En paralelo, el gasto total aumentó 1.5% real, confirmando una rigidez que reduce el espacio para ajustes rápidos.
Presión estructural: pensiones y gasto “rígido”
Moody’s destaca un foco que suele pasar a segundo plano en la conversación pública: las pensiones, contributivas y no contributivas, ya equivalen a 6% del PIB, frente a 4% en 2023. La tendencia, advierte la calificadora, seguirá al alza y se convierte en una presión estructural que compite directamente con inversión pública, salud, educación y otros rubros.
Pemex: apoyo recurrente y sin alivio cercano
Para 2026, el presupuesto vuelve a contemplar recursos para el servicio de la deuda de Pemex, lo que sugiere que la empresa seguirá dependiendo del respaldo del gobierno. Moody’s anticipa que Pemex mantendrá pérdidas operativas y un flujo de efectivo libre negativo promedio de 7,000 millones de dólares anuales entre 2026 y 2029, lo que prolonga la necesidad de apoyos.
El gobierno moderó el gasto de capital en infraestructura por debajo de lo programado, pero ese ajuste se compensó con un incremento de 60% en la inversión financiera (equivalente a 0.5 puntos del PIB adicionales frente a 2024), canalizada principalmente al apoyo de Pemex.
T-MEC e inversión: el otro frente de riesgo
Moody’s también coloca al T-MEC como un pilar para la confianza y la inversión en un contexto de bajo crecimiento: la economía mexicana creció 0.5% en 2025, su menor expansión desde 2021, con señales de debilitamiento de la inversión desde 2024. Una revisión favorable del acuerdo comercial ayudaría a contener incertidumbre, aunque la calificadora ve riesgo de que el proceso se extienda y derive en revisiones más frecuentes o acuerdos específicos.



