Zuckerberg contra la adicción digital

El testimonio de Mark Zuckerberg abre un juicio clave que podría redefinir la responsabilidad legal de las plataformas por su diseño y efectos en menores.

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La industria tecnológica enfrenta uno de sus momentos más delicados en tribunales. El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, compareció ante un jurado en Los Ángeles en el marco de un juicio que podría marcar un precedente para miles de demandas en Estados Unidos. El caso busca determinar si plataformas como Google y Meta diseñaron deliberadamente sus servicios para fomentar un uso compulsivo entre menores, con posibles consecuencias en su salud mental.

Verificación de edad y responsabilidad empresarial

Durante su declaración, Zuckerberg reconoció que Instagram tardó en implementar medidas más eficaces para detectar usuarios menores de 13 años. Aunque subrayó que actualmente la compañía se encuentra “en el lugar correcto” respecto a la verificación de edad, admitió que esas acciones pudieron haberse tomado antes.

La discusión gira en torno a un punto clave: Instagram prohíbe el acceso a menores de 13 años, pero en la práctica existieron fallas en la aplicación de esa norma. En el juicio se expuso que, años atrás, millones de usuarios por debajo de esa edad utilizaban la plataforma. El debate no se centra en el contenido publicado por terceros —ámbito donde la legislación estadounidense otorga amplia inmunidad a las empresas tecnológicas—, sino en el diseño mismo de las aplicaciones, sus algoritmos y sistemas de personalización.

Diseño, algoritmos y tiempo de uso

Uno de los elementos más sensibles es la existencia previa de objetivos internos relacionados con el tiempo que los usuarios pasaban en las plataformas. Zuckerberg admitió que en el pasado sí existieron metas vinculadas a esa métrica, aunque defendió que la intención siempre fue crear servicios útiles para conectar personas.

El jurado deberá analizar si ese enfoque de diseño pudo incentivar patrones de uso excesivo en jóvenes como la demandante, quien comenzó a utilizar YouTube a los seis años e Instagram a los once. El caso también involucra referencias a TikTok y Snapchat, aunque estas compañías alcanzaron acuerdos que las excluyeron del proceso actual.

Implicaciones tecnológicas y económicas

El impacto potencial del juicio es amplio. Si el jurado concluye que las plataformas fueron diseñadas para generar dependencia, podría abrirse la puerta a nuevas obligaciones regulatorias, cambios en la arquitectura de productos digitales y mayores costos legales para el sector.

Más allá del resultado, el proceso refleja un cambio en la conversación pública: la discusión ya no se limita a moderar contenidos, sino a cuestionar la lógica estructural de las redes sociales. En un entorno donde la personalización y la retención de usuarios son pilares del modelo de negocio digital, el caso en Los Ángeles podría redefinir los límites entre innovación tecnológica, responsabilidad corporativa y protección de menores.

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