24 de septiembre de 2026

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México, Inversión Extranjera y Seguridad Nacional II

Ante la reforma a la Ley de Inversión Extranjera tipo CFIUS, las empresas mexicanas no pueden delegar la Seguridad Nacional al gobierno: la Inteligencia Estratégica es ya ventaja competitiva.

Inteligencia Estratégica como nueva ventaja competitiva empresarial

El resurgimiento de una Doctrina de Seguridad Nacional estatocéntrica y nacionalista en Estados Unidos ha convertido al Campo Económico global en el principal escenario de disputa geopolítica. En este marco, la iniciativa de reforma a la Ley de Inversión Extranjera en México, que replica el modelo norteamericano del Comité de Inversión Extranjera de Estados Unidos (CFIUS), busca alinear la normativa mexicana con los intereses de Washington frente a sus competidores económicos en el Hemisferio Occidental.

Este reordenamiento de la geopolítica y geoeconomía mundiales obliga a romper el paradigma tradicional en la toma de decisiones de la Alta Dirección empresarial, tanto para firmas nacionales como internacionales con operaciones e inversiones en nuestro país.

En este sentido, al incorporar expresamente las implicaciones de Seguridad Nacional en la evaluación de la Inversión Extranjera Directa, surge una interrogante estratégica fundamental para la Alta Dirección y las Cámaras Empresariales: ¿están preparadas las empresas para desarrollar capacidades internas que les provean de una ventaja estratégica sostenible ante este marco regulatorio, o quedarán expuestas a que proyectos de inversión financieramente viables sean cancelados debido a sus implicaciones para la Seguridad Nacional?

Durante décadas, el sector privado operó bajo la premisa de que la Seguridad Nacional era una función exclusiva de los gobiernos y las Fuerzas Armadas, limitando la protección de sus activos a esquemas de seguridad física tradicional, prevención de pérdidas y mitigación de riesgos de cumplimiento regulatorio y legal. Sin embargo, en el actual entorno Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo (VICA), las empresas enfrentan amenazas asimétricas y multidimensionales a la Seguridad Nacional, como la imposición de aranceles unilaterales, sanciones geoeconómicas o la discrecionalidad estatal para definir riesgos y amenazas, capaces de paralizar la continuidad del negocio de la noche a la mañana.

Aunado a ello, la ausencia de un Sistema de Inteligencia Estratégica prospectivo y de un Consejo de Seguridad Nacional permanente, cuya función de conducir el empleo del Poder Nacional para atender riesgos y amenazas ha sido desplazada por la priorización gubernamental en la contención de la delincuencia organizada,  deja al Estado mexicano con una capacidad limitada para responder ante escenarios internacionales complejos.

En consecuencia, las empresas ya no pueden depender del aparato gubernamental para identificar y atender antagonismos emergentes a la Seguridad Nacional ni para gestionar las distorsiones que estos provocan en el Campo Económico.

De esta manera, ante la inminente reforma a la Ley de Inversión Extranjera, resulta evidente que un proceso de Due Diligence meramente financiero o contable es incompleto e insuficiente si no incorpora una evaluación sistemática de los seis Campos del Poder Nacional: Político, Económico, Social, Militar, Tecnológico y Diplomático. Se vuelve indispensable transitar hacia un Due Diligence de Seguridad Nacional para anticipar cómo el entorno global y la Política de Seguriadad Nacional no sólo de EE.UU sino de otros países, afectarán la viabilidad de los negocios antes de comprometer capitales.

Para mitigar los efectos adversos que la securitización de los flujos de inversión proyecta sobre los mercados, la Alta Dirección debe superar la visión limitada del Director de Seguridad Física o del Compliance Legal. Es urgente integrar tanto a la Seguriad Nacional como a la Inteligencia Estratégica como instrumentos indispensables e insustituibles para la toma de decisiones estratégicas al más alto nivel corporativo.

En conclusión, muchas empresas no se encuentran preparadas actualmente para asumir este importante cambio en la Seguridad Nacional; no obstante, aquellas corporaciones que adopten la Inteligencia Estratégica para identificar, anticipar y gestionar los antagonismos que se manifiestan en el Campo Económico transformarán la incertidumbre geopolítica en una ventaja competitiva permanente, garantizando el logro de sus objetivos estratégicos de negocios y salvaguardando la viabilidad futura de sus inversiones.

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