La profilaxis preexposición, conocida como PrEP, ha cambiado las estrategias de prevención del VIH y también la manera en que algunas personas jóvenes perciben el riesgo durante las relaciones sexuales. Este medicamento está diseñado para personas que no viven con VIH y puede reducir considerablemente la probabilidad de adquirir el virus. Sin embargo, su eficacia no elimina el riesgo de otras infecciones de transmisión sexual (ITS), una diferencia fundamental para comprender los desafíos actuales de la salud sexual.
En México, la Secretaría de Salud promueve la PrEP como parte de una estrategia de prevención combinada que incluye pruebas de detección, orientación médica, preservativos y otras herramientas preventivas. En junio de 2026, la dependencia informó que alrededor de 29 mil personas habían recibido PrEP durante 2025, aunque no todas la utilizaron durante todo el año. La cifra muestra que esta alternativa ya forma parte de las acciones de prevención del país.
La PrEP puede administrarse mediante esquemas orales, de acuerdo con la valoración médica y las indicaciones correspondientes. Su efectividad depende de utilizarla correctamente y mantener el seguimiento clínico necesario. De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, cuando se toma según la prescripción, puede reducir aproximadamente 99% el riesgo de adquirir VIH por vía sexual. No obstante, no protege contra la sífilis, la gonorrea, la clamidia ni otras ITS.
Este avance médico ha modificado el contexto en el que las nuevas generaciones toman decisiones sobre su sexualidad. Durante las primeras décadas de la epidemia de sida, el temor al VIH ocupó un lugar central en las campañas de prevención. Actualmente, los tratamientos antirretrovirales y herramientas como la PrEP permiten prevenir o tratar la infección de manera más eficaz. Para algunas personas, esta evolución puede influir en la percepción del peligro y en la importancia que atribuyen al uso del condón.
El reportaje publicado por Milenio el 11 de octubre de 2026 aborda precisamente esta transformación. A través de testimonios y opiniones de especialistas, describe cómo la disponibilidad de medicamentos preventivos, las aplicaciones de citas y las formas actuales de acceder a información sexual intervienen en las decisiones de algunas personas jóvenes. También expone situaciones en las que se resta importancia a otras infecciones al concentrar la preocupación principalmente en el VIH.
Las cifras epidemiológicas citadas en el reportaje muestran que la prevención de las ITS continúa siendo un reto. Hasta la semana epidemiológica 32 de 2026, México había registrado 15 mil 631 casos de sífilis adquirida, frente a 12 mil 603 durante el mismo periodo de 2025, un aumento de aproximadamente 24%. Aunque estos datos describen un incremento en los casos notificados, por sí solos no permiten atribuirlo a la PrEP ni concluir que todas las personas jóvenes estén utilizando menos preservativos.
El condón sigue siendo una herramienta importante porque ayuda a reducir el riesgo de transmisión de diversas infecciones y también puede prevenir embarazos. Su uso complementa, en lugar de contradecir, los beneficios de la PrEP. Además, algunas ITS pueden presentarse sin síntomas evidentes, por lo que la apariencia o el estado de salud que una persona percibe en sí misma o en su pareja no sustituyen las pruebas de detección.
Otro aspecto relevante es el consentimiento. Acordar el uso del preservativo antes de una relación sexual implica respetar esa decisión durante el encuentro. Retirarlo o modificar las condiciones sin consentimiento vulnera el acuerdo establecido, independientemente de que alguna de las personas utilice PrEP u otro método preventivo.
La educación sexual también desempeña un papel importante. Contar con información confiable permite distinguir la protección específica frente al VIH de la prevención de otras infecciones, conocer las opciones disponibles y tomar decisiones informadas. Las redes sociales pueden facilitar el acceso a contenidos educativos, pero también difundir recomendaciones incorrectas o incompletas.
El reto actual no consiste en desacreditar los avances médicos ni en responsabilizar a una generación, sino en aprovechar las herramientas disponibles sin generar una falsa sensación de protección total. La PrEP representa un avance importante frente al VIH, pero una estrategia de salud sexual completa requiere combinar prevención, información, pruebas periódicas y respeto al consentimiento.



