El Club América celebra este 12 de octubre de 2026 sus 110 años de historia, una trayectoria que comenzó en 1916 con un grupo de adolescentes en la colonia Condesa de la Ciudad de México y que evolucionó hasta convertir a las Águilas en una de las instituciones más reconocidas del fútbol nacional. El aniversario llega después de que el equipo empatara 1-1 frente a Monterrey en el Estadio Banorte, durante la jornada 11 del Apertura 2026.
La historia azulcrema no nació con grandes inversiones, figuras internacionales ni estadios monumentales. Sus primeros pasos fueron mucho más modestos: estudiantes que compartían su afición por el fútbol, la iniciativa de dos primos y la unión de dos equipos juveniles. Más de un siglo después, aquella reunión representa el punto de partida de un club cuya identidad se construyó a través de campeonatos, cambios administrativos y rivalidades que ayudaron a definir el balompié mexicano.
El origen de las Águilas
En 1916, Rafael Garza Gutiérrez y su primo Germán Núñez Cortina, ambos adolescentes y estudiantes del Colegio Mascarones, decidieron organizar un equipo con los mejores jugadores de su escuela. La primera reunión se celebró en casa de Calixta Cortina, tía de Germán, y congregó aproximadamente a trece jóvenes.
Garza Gutiérrez, quien posteriormente sería conocido como “Récord”, llegó con una camiseta color crema y pantalones azul marino que había adaptado para jugar. La combinación gustó a sus compañeros y se convirtió en la base de los colores que identificarían al equipo. El conjunto adoptó inicialmente el nombre de Récord, en referencia al apodo de su principal impulsor.
La consolidación llegó cuando el grupo se fusionó con Colón, otro equipo escolar que contaba con recursos para confeccionar uniformes y con balones para disputar partidos. El 12 de octubre de 1916, durante una reunión en los llanos de la Condesa, los jóvenes acordaron adoptar el nombre de Club América. La propuesta fue de Pedro “Cheto” Quintanilla, quien vinculó la elección con la conmemoración relacionada con el descubrimiento de América.
La identidad no quedó completamente definida de inmediato. Entre 1918 y 1920, el conjunto utilizó el nombre de Club Unión, antes de recuperar definitivamente el de América. En 1917 ingresó a la competencia de Primera Fuerza, aunque su debut en la temporada 1917-1918 terminó con el último lugar de la clasificación. Aquel comienzo estuvo lejos de anticipar la dimensión deportiva que alcanzaría la institución.

El crecimiento, sin embargo, fue rápido. En octubre de 1922, el América disputó contra el España el partido inaugural del Campeonato de Primera Fuerza organizado tras la integración de las principales ligas de la época. Ganó 2-0, con anotaciones de José Izquierdo y Alfredo García Besné. En 1923, además, el club realizó una gira por Guatemala y contribuyó a la primera experiencia internacional de un representativo mexicano de fútbol.
La década de 1920 terminó por establecer al América como una fuerza competitiva. Entre las temporadas 1924-1925 y 1927-1928 conquistó cuatro campeonatos consecutivos. El primer título llegó de manera invicta: el equipo dirigido por Garza Gutiérrez ganó diez partidos y empató dos, con 21 goles a favor y cuatro en contra. La cuarta corona confirmó la capacidad de una generación que convirtió al conjunto crema en uno de los protagonistas del fútbol nacional.
La transformación de un club y el nacimiento de sus grandes rivalidades
Después de la época dorada de los años veinte, el América atravesó periodos de resultados irregulares. En los años treinta conquistó la Copa México de 1937-1938, pero durante la década siguiente sus logros fueron limitados. La rivalidad con Guadalajara, que hoy ocupa un lugar central en el fútbol mexicano, comenzó a tomar forma a través de enfrentamientos cada vez más intensos.
En 1954 y 1955, los capitalinos derrotaron al Guadalajara en finales de Copa México. La primera de esas victorias necesitó una definición por penaltis después de un empate durante el tiempo reglamentario y la prórroga. Un año más tarde, el América volvió a imponerse, esta vez por 1-0, con un gol de Manuel Cañibe. Aquellos resultados alimentaron una rivalidad que posteriormente se conocería como el Clásico Nacional.

Otro cambio determinante ocurrió el 22 de julio de 1959, cuando Emilio Azcárraga Milmo adquirió los derechos de la franquicia. La nueva administración apostó por una estructura orientada a competir por los principales campeonatos y por incorporar futbolistas de diferentes nacionalidades. Guillermo Cañedo de la Bárcena asumió un papel relevante en la dirección deportiva y contribuyó a la construcción de un proyecto que buscaba superar el dominio de otros equipos.

La contratación de figuras extranjeras, entre ellas el brasileño José Alves “Zague”, formó parte de esa transformación. También llegaron futbolistas como Carlos Reinoso, procedente de Chile, quien terminaría por convertirse en uno de los nombres más representativos de la historia americanista. El equipo dejó atrás su perfil inicial para consolidarse como una institución con mayores recursos y aspiraciones nacionales e internacionales.
El 19 de diciembre de 1965, el América conquistó la Liga después de 38 años sin ganar el campeonato. La victoria por 2-0 ante Veracruz, con goles de Javier “Chalo” Fragoso y Jorge “Coco” Gómez, cerró una temporada que devolvió al club a la cima. Poco después, su identidad quedó vinculada a uno de los recintos más importantes del deporte mexicano.
El Estadio Azteca, diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez e inaugurado el 29 de mayo de 1966, se convirtió en la nueva casa del equipo. El partido inaugural ante el Torino de Italia terminó 2-2 y tuvo como primer anotador en la historia del inmueble al brasileño Arlindo dos Santos. El estadio amplió las posibilidades del club y se transformó en un escenario fundamental para el fútbol nacional y las grandes competiciones internacionales.

Durante los años setenta, el América reforzó su condición de protagonista. En la temporada 1970-1971 obtuvo el campeonato de Liga bajo la dirección de José Antonio Roca, en la primera final disputada mediante el sistema de liguilla. El triunfo por 2-0 frente al Toluca, con goles de Carlos Reinoso y Horacio López Salgado, representó un momento decisivo para una generación que también tuvo a Enrique Borja como una de sus figuras.
La rivalidad con Cruz Azul creció en esos mismos años. Después de perder la final de Liga de 1971-1972 por 1-4, el América encontró una revancha deportiva en la Copa de 1973-1974, cuando superó a los cementeros en la serie definitiva. Los enfrentamientos entre ambos clubes capitalinos adquirieron una dimensión especial y dieron forma a otro de los duelos más reconocidos del país.
Las décadas posteriores trajeron nuevas generaciones y cambios en la conducción deportiva. Futbolistas como Alfredo Tena, Cristóbal Ortega, Cuauhtémoc Blanco y Luis Roberto Alves “Zague” quedaron asociados a distintas etapas del club. Sus trayectorias reflejan una institución que combinó la formación de jugadores, las contrataciones de figuras y la presión constante por obtener resultados.

En el ámbito internacional, el América también construyó una parte importante de su palmarés. Los títulos de la Concacaf y las conquistas frente a campeones de otras confederaciones reforzaron su presencia fuera de México. Entre esos logros destaca la Copa Interamericana de 1991, cuando venció al Olimpia de Paraguay por 2-1 en el partido de vuelta, con dos anotaciones de Teodoro dos Santos “Toninho”.
110 años entre la tradición y la exigencia deportiva
El recorrido del América también incluye temporadas sin títulos, eliminaciones dolorosas y cambios de entrenador. Esa alternancia entre éxitos y crisis forma parte de una historia más amplia que no puede explicarse únicamente a partir de sus campeonatos. La institución modificó su estructura, su manera de contratar jugadores y su relación con la afición conforme evolucionó el fútbol mexicano.
En el siglo XXI, la exigencia de competir por la Liga y los torneos internacionales mantuvo al club bajo atención constante. Sus resultados no solo se miden por los trofeos, sino también por el rendimiento en las liguillas, los clásicos y las competiciones continentales. La rivalidad con Guadalajara conserva una dimensión histórica, mientras que los partidos contra Cruz Azul y Pumas continúan ocupando un espacio destacado en el calendario.

El Club América cuenta con 41 títulos oficiales, entre ellos 16 campeonatos de Liga, siete de la Concacaf y siete de Campeón de Campeones. Estas cifras resumen una trayectoria construida durante generaciones, aunque cada competencia tiene su propio contexto y peso dentro del palmarés.
En su aniversario número 110, el empate 1-1 contra Monterrey sirve como referencia deportiva inmediata de una celebración que va más allá de un resultado. El América llega a esta fecha con una historia que conecta sus orígenes escolares con la transformación del fútbol profesional, el crecimiento de sus rivalidades y la consolidación de una identidad reconocible en México.
La conmemoración del 12 de octubre recuerda el nacimiento de un equipo que comenzó con aproximadamente trece jóvenes y una camiseta crema adaptada para jugar. Desde aquella reunión en la colonia Condesa hasta los campeonatos disputados ante grandes rivales, los 110 años del América permiten recorrer buena parte de la evolución del balompié mexicano a través de una misma institución.




