Rodrigo Saval Pasquel

Desde 2018, Morena ha buscado dividir al país en dos bandos: los que apoyan a la 4T y los que les estorban para lograr el poder absoluto. En esta administración, desde el poder se ha promovido el uso de adjetivos como “chairos”, “fifís” o “conservadores” —entre otros—. Incluso en semanas recientes hemos llegado al extremo de llamarnos traidores entre mexicanos —lamentablemente, me incluyo en esa lista—. Pero desde 2021, Movimiento Ciudadano decidió romper con esa narrativa, y por eso, se ha visto atrapado en el fuego cruzado que está causando un grave conflicto social.
La polarización en México —y en todo el mundo— ha ido en aumento en los últimos años. En nuestro país, un ultranacionalismo de derecha disfrazado como izquierda gobierna con el nombre de Morena. Como estrategia política, el gobierno ha intentado debilitar no solo a la oposición política mediante insultos y descalificaciones, sino que también ha logrado culpar a quienes muestran inconformidad, de ser el origen de todos los males que hoy aquejan al país.
Como consecuencia de lo anterior, MC ha decidido no ser comparsa del partido en el poder, ni aliado de los que erróneamente se hacen llamar “oposición”. Sino que ha buscado construir una alternativa diferente a lo que ya estamos malacostumbrados los y las mexicanas, y a lo que llegó prometiendo ser un cambio pero resultó ser un retroceso en todo sentido.
No obstante, tras elegir el camino de la tercera vía, se ha enemistado de los bandos que desde 2018 se encuentran en constante enfrentamiento, por lo que el “Movimiento Naranja” se ha vuelto un imán de ataques por parte de ambos bandos. Por un lado, la comunicación oficial lo coloca en la misma categoría que los partidos tradicionales, y por el otro, los partidos de “oposición” lo figuran como aliado del partido en el poder. Lo peor —aunque también lo mejor— de esta situación, es que su única alianza es con los ciudadanos.
Por lo mismo ha surgido la idea del “voto útil”. Pero la realidad es que por ignorancia, —y por una gran estrategia de comunicación por parte de los partidos de la alianza Va X México—, han permeado en el colectivo varios mitos electorales. El primero es relativo a la falsa creencia de que los votos se transfieren.
En incontables ocasiones, se ha hostigado a candidatos de Movimiento Ciudadano para que declinen, y así “evitar que gane Morena”. Por ejemplo, supongamos que el candidato de MC tiene 11%, el de Morena 49%, y el de la Alianza 40%. La mayoría cree que si MC declina por el candidato de la alianza, el 11% de los votos de MC se transfieren automáticamente, evitando la victoria de Morena.
Los votos son intransferibles a pesar de que quien decline exprese lo contrario. Como anécdota, en 2018, Margarita Zavala se retiró de la contienda Presidencial. Aun así recibió 32,743 votos, los cuales fueron atribuidos a candidaturas no registradas.
Otro mito es aquel que menciona que MC le resta muchos votos a la alianza. Es importante aclarar que el perfil de votante que elige a MC, —generalmente— jamás votaría por los partidos tradicionales, pero se encuentra desencantado de Morena. Por lo que aunque se crea que MC afecta a la alianza de manera importante, y apoya al triunfo de Morena, la realidad es que MC apoya a que Morena sea derrotado, pues los simpatizantes de Morena comparten mayor preferencia por MC que por los partidos de la alianza.
El último mito es que una candidatura con porcentaje bajo en encuestas no puede ganar. Si algo he aprendido a lo largo de mi carrera en política es que pocas veces las encuestas se apegan a la realidad. También hay que recordar que candidaturas que comienzan con 8% —como el caso de Samuel García— pueden ganar contiendas. Por estos motivos yo los invito a que reflexionen si en realidad existe el “voto útil”.


