4 de noviembre de 2026

CDMX --°C | HNC: --
Cargando…
AUDIO COLUMNA
Rodrigo Saval Pasquel

En años recientes, a través de diferentes formas nuevas de expresión como los memes, las generaciones jóvenes hemos destacado por expresar sentimientos de desesperación y frustración en torno a las expectativas del futuro. Al ser un segmento poblacional con dificultades que generaciones anteriores no tuvieron, nos preocupa el no tener representación real en la toma de decisiones gubernamentales, pero molesta más el que además de ser ignorados, se nos culpe por las mismas personas que nos han heredado condiciones sociales de alta precariedad, de ser responsables de las mismas.

Me resulta sumamente común que al mencionar la falta de oportunidades para mi generación y las dificultades que esta vive, personas de otras épocas me respondan que es nuestra culpa por caer en gastos como lo son los servicios de entrega de comida o de entretenimiento vía streaming. Aunque curiosamente, un estudio reciente de King’s College London reveló que la mayoría de las personas en Reino Unido coincide que hoy la juventud se enfrenta a una mayor adversidad económica a la que tuvieron sus padres[1].

Un claro ejemplo de lo anterior es mencionado en la obra de Michael Sandel, cuando se expresa que de las personas nacidas en 1940, aproximadamente el 90% recibió mejores salarios que sus padres. En contraste, de aquellas personas nacidas en 1980, solo la mitad logró superar las ganancias de sus antecesores[2], es decir, el poder adquisitivo se redujo en casi la mitad, por lo que tomando en cuenta la tendencia, se puede esperar una peor remuneración salarial para las generaciones subsecuentes.

En las generaciones de nuestros padres y nuestros abuelos, el sueño era conseguir un trabajo estable que les permitiera adquirir una vivienda propia y tener una jubilación digna. Para las generaciones jóvenes, el conseguir una vivienda propia se vuelve cada vez menos asequible, ya que el tener un trabajo con buena remuneración se vuelve cada vez más complicado, y del retiro ni hablamos. Incluso se nos mintió asegurándonos que el futuro del éxito para lograr estabilidad sería el acceso a una educación superior.

En una ocasión anterior escribí sobre la problemática de la llamada “inflación académica”[3] que hoy ya es ampliamente discutida en Europa. Aunque me sorprendí al darme cuenta que arribó a México antes de lo anticipado cuando leí la nota sobre un joven mexicano con posgrado que se vio obligado a aceptar un empleo con sueldo de 5 mil pesos mensuales[4], por lo que el mito de la educación superior como medio para lograr la estabilidad profesional se podría considerar formalmente derrumbado.

Tampoco podemos ignorar el que la comunidad científica ha repetido hasta el cansancio desde hace más de 30 años que nos dirigimos rápidamente a una situación medioambiental insostenible que podría imposibilitar la vida de nuestra especie en nuestro planeta. Sin embargo, la misma generación que nos culpa de nuestra desgracia, ha sido la principal responsable en ignorar las advertencias y las súplicas de nuestras generaciones, ya sea por intereses propios, o —en el caso de México— por lo que parece ser una mezcla entre arrogancia y soberbia paternalista.

Y aunque el panorama suene poco alentador, también vale la pena declarar que las personas jóvenes no se quedarán calladas ni se quedarán estáticas. Somos parte de una generación que si bien tiene obstáculos, no nos rendimos fácilmente; estamos constantemente en movimiento; y tenemos en las redes sociales una gran herramienta de comunicación que amplifica nuestros mensajes.

A partir del 2024, quien quiera gobernar a México debe de entender que las y los jóvenes queremos ser escuchados, y más importante, ser representados e incluidos en la toma de decisiones. Aquellas personas o grupos que quieran ignorar el llamado de la juventud y que —peor aún— intenten simular nuestra inclusión en el poder no solamente fracasarán, sino que también se condenarán a establecerse como las y los responsables de una revolución social. No nos culpen por rechazar nuestro futuro, mejor inclúyannos y mejorémoslo juntos.


[1] Duffy, B. (2022, junio). Housing, hard work and identity: generational experiences and attitudes. King’s College London. Recuperado 3 de julio de 2022, de https://www.kcl.ac.uk/policy-institute/assets/housing-hard-work-and-identity-generational-experiences-and-attitudes.pdf cfr

[2] Sandel, M. J. (2020). The Tyranny of Merit: What’s Become of the Common Good? (English Edition). Penguin. cfr

[3] Saval, R. (2022, 13 febrero). La inflación ¿académica? El Comentario del Día. Recuperado 3 de julio de 2022, de https://comentariodeldia.com/2021/10/14/la-inflacion-academica/

[4] E. (2022, 23 junio). “No hay trabajo”: Joven con posgrado cuenta que aceptó un empleo que ofrecía 5 mil pesos. N+. Recuperado 3 de julio de 2022, de https://noticieros.televisa.com/historia/joven-con-posgrado-acepta-trabajo-de-5-mil-pesos-video/

Todo el contenido de El Comentario del Día en la palma de tu mano. Suscríbete a nuestros canales de difusión: WhatsApp | Telegram

Publicidad

Accede a tu cuenta

Gestiona tu membresía y consulta el contenido disponible para ti.


Suscríbete