El gigante automotriz Stellantis ha decidido detener indefinidamente el desarrollo de la versión eléctrica de su popular pick-up, la Ram 1500. La decisión, que ha tomado por sorpresa a la industria, es un claro reflejo de la compleja realidad que enfrentan los fabricantes de automóviles en la transición a los vehículos eléctricos (VE). Aunque la compañía había invertido miles de millones de dólares en el proyecto y había prometido un lanzamiento en 2026, la gerencia ha decidido recalibrar su estrategia en el segmento.
La pausa en el desarrollo de la Ram eléctrica no es un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia más amplia en el mercado. A pesar de los objetivos de descarbonización, la demanda de vehículos eléctricos se ha desacelerado en los últimos meses, especialmente en el segmento de las pick-ups. Los altos costos de los VE, sumados a la persistente preocupación de los consumidores sobre la autonomía de las baterías y la falta de infraestructura de carga, han frenado el impulso de las ventas. La decisión de Stellantis es una muestra de que los fabricantes de automóviles están priorizando la rentabilidad sobre la ambición de un futuro totalmente eléctrico.
El caso de la Ram 1500 eléctrica subraya el dilema de la industria automotriz. Mientras que los gobiernos exigen una rápida transición a los vehículos de cero emisiones, el mercado envía señales de que el ritmo actual es insostenible. La decisión de Stellantis es un recordatorio de que la electrificación de la industria del automóvil es un camino largo y lleno de obstáculos.



