El fabricante de vehículos eléctricos Tesla ha llegado a acuerdos confidenciales para resolver dos demandas relacionadas con muertes en accidentes de tráfico ocurridos en California en 2019, en los que estuvo involucrado su software Autopilot. Las resoluciones, que evitan a la empresa un juicio con jurado, llegan semanas después de que un jurado en Florida le ordenara a Tesla pagar una indemnización de 243 millones de dólares a las víctimas de otro accidente fatal con el mismo sistema. Estos eventos subrayan la creciente presión legal y financiera que enfrenta la compañía por las deficiencias de su tecnología de asistencia al conductor.
Las demandas se centran en la acusación de que la empresa ha exagerado las capacidades de su software Autopilot. La estrategia de Tesla de resolver los casos antes de que lleguen a juicio refleja su intento por evitar un precedente legal adverso, ya que el veredicto en Florida sentó las bases para futuros juicios. El éxito de la empresa, y la valuación de 1.4 billones de dólares de su CEO, Elon Musk, dependen de su promesa de un futuro de conducción autónoma.
El caso de Tesla es un recordatorio de que la innovación en el sector tecnológico tiene un costo, y que las empresas que prometen demasiado a sus clientes pueden enfrentar graves consecuencias financieras y legales. La resolución de estos casos es una victoria para las víctimas, pero también un recordatorio de que el desarrollo de la tecnología autónoma es un camino largo y lleno de obstáculos.



