Los Pittsburgh Steelers consiguieron su segunda victoria de la temporada tras imponerse 21-14 a los New England Patriots, en un duelo definido por la experiencia de Aaron Rodgers y la solidez defensiva de los visitantes.
Rodgers, con un partido discreto en números —139 yardas y dos anotaciones—, fue decisivo en los momentos clave. Su pase de 17 yardas a Calvin Austin III con 2:16 restantes aseguró la ventaja definitiva, cortando una racha de derrotas de los Steelers en Foxborough que se extendía desde 2008.
El ataque terrestre también aportó lo suyo con Kenneth Gainwell, quien concretó una carrera de una yarda para touchdown. Sin embargo, la verdadera diferencia estuvo en la defensa: Pittsburgh forzó cinco pérdidas de balón, dos de ellas dentro de su propia yarda 2, frustrando las oportunidades más claras de New England.
Los Patriots, liderados por el novato Drake Maye, mostraron destellos ofensivos. El mariscal completó 28 de 37 pases para 268 yardas y dos touchdowns, pero sufrió una intercepción y un balón suelto. Las entregas de Rhamondre Stevenson (dos veces) y Antonio Gibson terminaron siendo demasiado costosas.
El cierre del partido reflejó la desesperación local: en cuarta y una, con la posibilidad de empatar, DeMario Douglas fue detenido con pérdida de una yarda, sellando la derrota de los Pats.
Para los Steelers, el triunfo no solo significa mejorar su récord a 2-1, sino también romper una mala racha histórica en Foxborough y reforzar la confianza de un equipo que busca protagonismo en la AFC.



