Nuevos escenarios del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) advierten que, desde 2027 o 2028, la demanda media de electricidad en Colombia podrá superar la capacidad de generación instalada, incluso si se integran fuentes térmicas, eólicas y solares. Según información oficial de la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) y XM, las fuentes existentes no bastarán para cubrir el crecimiento proyectado hasta 2037.
El riesgo no solo se concentra en el sector eléctrico: también se prevé un déficit en la oferta de gas natural licuado importado, cuya demanda comenzó a superar la oferta doméstica en 2024. El CREE subraya que esta brecha tiene el potencial de tensar las tarifas, retrasar inversiones productivas y presionar el crecimiento económico, según proyecciones de Fedesarrollo.
Este escenario no es nuevo en los debates del sector energético colombiano. En 2024, generadores estimaron déficits de energía firme (capacidad segura) de entre 4 % y 6 % para los años 2027–2028 si no se impulsa nueva capacidad de generación. Para evitar este desbalance, se requiere acelerar licitaciones, incentivar inversión privada, modernizar redes de transmisión y fortalecer regulaciones claras que brinden certidumbre.
El desafío que afronta Colombia es doble: lograr que la expansión del sistema energético sea suficientemente robusta para anticipar el crecimiento de la demanda, y al mismo tiempo que esta expansión sea sostenible, diversificada e integrada con políticas de transición energética. De no actuar con decisión, el país podría enfrentar apagones localizados, tensiones tarifarias y un freno a su desarrollo económico.



