El Monday Night Football trajo un cambio de rumbo para los Denver Broncos, que se impusieron con autoridad 28-3 sobre los Cincinnati Bengals en el Empower Field de Mile High. Tras dos derrotas consecutivas sufridas en la última jugada, el equipo de Sean Payton necesitaba un triunfo convincente, y lo consiguió con una combinación de solidez defensiva y la mejor versión de su mariscal novato, Bo Nix.
Nix firmó su primer partido de más de 300 yardas aéreas en la NFL (326), mostrando mayor serenidad en la bolsa de protección y precisión en sus envíos. Pese a una intercepción en la zona de anotación, se apoyó en la fiabilidad de Courtland Sutton (81 yardas) y en un juego terrestre revitalizado, liderado por J.K. Dobbins, quien rompió una racha de 37 partidos sin un corredor de 100 yardas para Denver.
La defensiva de los Broncos se encargó de contener a unos Bengals debilitados por la ausencia de Joe Burrow. Jake Browning, en su intento por suplirlo, apenas logró 125 yardas sin touchdowns, con un ataque que acumuló solo 21 yardas netas en cinco series entre el primer y tercer cuarto. Cincinnati, además, mostró una preocupante tendencia: ha sido superado 55-6 en las primeras mitades de sus últimos dos encuentros.
No todo fue perfecto para Denver, que acumuló 72 yardas en castigos y sufrió varias caídas de balón, incluyendo dos de Troy Franklin. Sin embargo, el triunfo devuelve confianza al equipo (2-2), justo antes de enfrentar a los campeones defensores, Philadelphia Eagles, en Londres.
Para los Bengals (2-2), la derrota profundiza dudas sobre su ofensiva y marca un retroceso respecto a la competitividad mostrada la temporada anterior con Browning como titular interino.



