La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, informó que al menos 2,000 viviendas resultaron afectadas tras las lluvias intensas del sábado 27 de septiembre, especialmente en las alcaldías de Iztapalapa y Tláhuac. La precipitación alcanzó 91 milímetros en pocas horas, lo que equivale a un volumen de agua estimado en 31 millones de metros cúbicos y fue catalogada como la más intensa de los últimos 34 años.
Durante el recorrido por colonias inundadas, Brugada descartó que las afectaciones se debieran a la falta de mantenimiento de la red hídrica y atribuyó los daños al volumen extremo de lluvia y al fenómeno del hundimiento diferencial en zonas vulnerables. Anunció la activación del seguro contratado por el gobierno capitalino, el levantamiento de un censo de daños y la entrega de apoyos provisionales y de limpieza para las familias afectadas. También se habilitó un comedor comunitario, se entregarán colchones y kits de limpieza, y se realizarán obras estructurales como un vaso regulador en Ermita-Camino a San Miguel para mitigar futuros escurrimientos.
A pesar de la respuesta emergente, quedan desafíos importantes: garantizar que la reconstrucción no sea solo simbólica, que los recursos lleguen con transparencia, y que los proyectos estructurales se ejecuten con criterio técnico. La capacidad de respuesta frente a lluvias históricas como ésta pondrá también a prueba la eficacia del sistema de gestión del agua y la previsión urbana.



