Diputados federales de Morena anunciaron su decisión de desincorporarse del Grupo de Amistad México-Israeladuciendo objeciones éticas frente al conflicto en la Franja de Gaza. Al menos tres legisladores —Petra Romero, Aremy Velazco y Luis Humberto Fernández— explicaron que fueron asignados sin consentimiento, y que no pueden respaldar un foro que consideran que legitima un gobierno acusado de violaciones a derechos humanos.
El grupo de amistad aún no ha sido formalmente instalado porque no cuenta con el quórum requerido para operar. Los morenistas señalaron que este vacío refleja que varios diputados no aceptan legitimar lo que identifican como una política de agresión, y rechazaron cualquier normalización del conflicto israelí-palestino desde la esfera legislativa. El líder legislativo de Morena, Ricardo Monreal, afirmó que la decisión de no instalar el grupo en este momento obedece a la coyuntura internacional, aunque aseguró que la política exterior es competencia del Ejecutivo federal y no del Congreso.
Este episodio pone en evidencia una tensión entre diplomacia parlamentaria y responsabilidad simbólica: si bien los grupos de amistad sirven para consolidar vínculos bilaterales, también pueden percibirse como aval moral o político. La negativa de varios morenistas sugiere una definición clara de postura ante conflictos internacionales y primer un punto de inflexión en la agenda de relaciones exteriores mexicana.



