Durante años, Disney fue sinónimo de dominio en taquilla. Sin embargo, 2025 marca un punto de inflexión: la compañía atraviesa una evidente crisis de creatividad y conexión con su público. Los estrenos recientes han demostrado que el modelo de remakes y secuelas ya no genera la expectación de antaño.
El año comenzó con Capitán América: Un Nuevo Mundo, que apenas logró cubrir su inversión con 415 millones de dólares recaudados frente a un presupuesto de 180 millones. Peor suerte corrió Blanca Nieves, cuyo costo de 270 millones superó con creces sus ganancias de apenas 200 millones. Títulos como Thunderbolts, Elio y Tron: Ares tampoco lograron captar la atención del público, sumándose a una racha de decepciones que solo Lilo & Stitch logró contrarrestar.
El live-action de Lilo & Stitch superó los mil millones de dólares y salvó temporalmente las cuentas de Disney, pero no logró compensar la caída general. En total, los diez estrenos de 2025 han costado cerca de 1,480 millones y recuperado apenas 1,640 millones, una cifra modesta para un estudio acostumbrado a dominar el mercado global.
La fatiga del público hacia los superhéroes, la sobreexplotación de franquicias y el auge del streaming parecen haber minado el atractivo del “imperio mágico”. Con Zootopia 2 y Avatar: Fuego y Cenizas aún por estrenar, Disney depende de ellas para evitar cerrar el año con pérdidas significativas. La era dorada de la compañía parece, por ahora, en pausa.



