La cadena Waldo’s informó que trabaja de manera «transparente y responsable» con la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora para esclarecer el devastador incendio ocurrido el sábado en su sucursal del centro de Hermosillo, que cobró al menos 23 vidas y dejó varios heridos.
Como medida inmediata de inspección y prevención, el gobierno estatal de Sonora ordenó el cierre temporal de las 68 tiendas de la cadena en la entidad, con el fin de verificar el cumplimiento de normativas de seguridad, protección civil y situación eléctrica de los locales.
Las autoridades informaron que el establecimiento siniestrado tenía un programa interno de protección civil cuya revalidación fue rechazada en 2021, lo cual apunta a posibles omisiones en mantenimiento o permisos. Además, se está investigando la hipótesis de que un transformador particular ubicado en el techo de la tienda podría haber sido el origen de la explosión que desencadenó el incendio.
Desde una mirada crítica, el suceso plantea serios cuestionamientos sobre los mecanismos de supervisión de cadenas de retail con alto tráfico de clientes, así como la capacidad institucional para garantizar condiciones mínimas de seguridad. La rapidez del cierre ordenado es señal de que el riesgo percibido era alto; sin embargo, la responsabilidad social y operativa de la empresa frente al mantenimiento de instalaciones y la comunicación oportuna con las autoridades será centro del escrutinio que sigue.



