La filial brasileña de Telefónica se ha convertido en una pieza clave para el objetivo global del grupo de alcanzar mejoras de eficiencia por 3 000 millones de euros hacia 2030. En su estrategia, la firma ha elegido a Brasil —junto con España, Reino Unido y Alemania— como uno de los mercados prioritarios para recortes de gasto e inversión.
En Brasil, Telefónica planea obtener importantes ganancias mediante la venta de las redes de cobre de su operación de telefonía fija, estimando hasta 3 000 millones de reales (aproximadamente 615 millones USD) para 2028.Además, el plan incluye impulsar la penetración de banda ancha fija convergente al 74 % para ese año, desde el 68 % actual, mediante digitalización, inteligencia artificial y mejora de redes.
Desde una perspectiva crítica, hay varios aspectos relevantes:
- La venta de activos de cobre permite liquidez y focalización en crecimiento, pero genera dependencias: la infraestructura vendida ya no estará bajo control directo del operador, lo cual puede afectar su capacidad de oferta o marginación futura.
- Las eficiencias prometidas (ahorro + crecimiento) están supeditadas a que el entorno regulatorio brasileño y la competencia tecnológica sean favorables; en mercados latinoamericanos, riesgos como cambios regulatorios, costos de capital o competencia pública suelen impactar.
- La meta de elevar la penetración al 74 % exige no solo instalación de red, sino demanda efectiva, competitividad tarifaria y mejoras en calidad del servicio: sin estos elementos, el crecimiento proyectado puede quedarse corto.



