Una encuesta reciente de ejecutivos estadounidenses revela que el T-MEC posiciona a México como uno de los destinos más atractivos para la llamada estrategia de “nearshoring” —la relocalización de procesos productivos cerca de los mercados finales— debido a su cercanía geográfica a EE. UU., redes logísticas ya establecidas y el marco legal comercial que brinda el tratado.
Los directivos señalan que factores como menores tiempos de envío, costos laborales más competitivos que en Asia y cadenas de suministro ya integradas con el mercado norteamericano hacen de México un punto estratégico para instalar nuevos centros de producción o incrementar los existentes.
No obstante, también advierten que este escenario favorable está condicionado por varios factores:
- La estabilidad del marco regulatorio y la transparencia para la inversión extranjera.
- Infraestructura energética, logística, acceso al agua y seguridad, elementos que podrían limitar el aprovechamiento completo de la oportunidad.
- Y el contexto internacional, incluyendo incentivos en EE. UU. y posibles efectos de políticas arancelarias que podrían redirigir flujos de inversión.
En conjunto, este análisis permite concluir que México se encuentra en una ventana de oportunidad para capitalizar el nearshoring gracias al T-MEC, pero que para hacerlo de manera sostenida requiere consolidar condiciones estructurales. De lo contrario, el lector empresarial podría aprovechar el interés creciente, pero no traducirse necesariamente en un crecimiento robusto y sostenido.



