Leonardo da Vinci imaginó máquinas imposibles para su tiempo, pero una de ellas —el “tornillo aéreo”— podría convertirse en una solución moderna. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins reconstruyeron digitalmente ese diseño helicoidal para analizar si podía mejorar la eficiencia y reducir el ruido de los drones. La sorpresa fue considerable: en simulaciones, el modelo inspirado en Da Vinci generó menos contaminación acústica que las hélices actuales de dos palas y requirió menos potencia para elevar la misma carga.
Esta ventaja proviene de su geometría y de la gran superficie expuesta al aire, lo que permite menor velocidad de rotación y, por ende, menos sonido agudo. Aunque no está optimizado para rendimiento industrial, el análisis sugiere que podría adaptarse para entornos urbanos donde el ruido es un problema creciente. El interés no es menor, pues los drones se han vuelto esenciales para filmación, logística, rescate y vigilancia, pero su expansión choca con preocupaciones sociales y regulatorias relacionadas con el sonido que producen.
El estudio demuestra que soluciones del pasado pueden retomar relevancia gracias al diseño asistido por computadora, que permitió simular fuerzas aerodinámicas y emisiones acústicas con precisión. Da Vinci, una vez más, aparece como precursor de ideas que la tecnología moderna apenas comienza a explorar.



