Funcionarios del Ministerio de Finanzas de Japón (MOF) han intensificado sus advertencias en el mercado de divisas, señalando una alta probabilidad de intervención directa para frenar la reciente y rápida apreciación del yen frente al dólar estadounidense. El mensaje, considerado como una acción verbal para frenar la especulación, se produce después de que la divisa japonesa superara niveles considerados críticos para la estabilidad económica del país.
La preocupación central de Tokio es doble. Primero, un yen fuerte y volátil amenaza la competitividad de los exportadores clave, como Toyota y Sony, ya que reduce el valor de sus ganancias en el extranjero al convertirlas a yenes. Segundo, la apreciación abrupta podría socavar la frágil recuperación económica y desviar la meta del Banco de Japón (BoJ) de lograr una inflación sostenible impulsada por los salarios.
Desde una perspectiva crítica, las amenazas de intervención (que implica que el BoJ venda yenes y compre dólares, usando sus vastas reservas de divisas) reflejan la falta de herramientas efectivas de política monetaria en el contexto actual. El BoJ sigue manteniendo tipos de interés cercanos a cero, por lo que su capacidad para estabilizar la moneda a través de la política de tasas es limitada, dejando la intervención directa como el último recurso.
Los analistas señalan que la intervención, si bien puede generar un efecto a corto plazo, rara vez es sostenible sin un cambio en la política monetaria de EE. UU. La amenaza se utiliza principalmente para disuadir a los especuladores.



