La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció una inversión federal de entre $1.500 y $2.000 millones de pesos destinada a infraestructura y transporte público en las tres sedes mexicanas del Mundial de Fútbol 2026: Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León. Este gasto estratégico busca garantizar la movilidad turística y la modernización de los centros de transferencia modal (CETRAM) y la infraestructura urbana ligada al evento.
Esta inyección de capital en infraestructura se alinea con la estrategia económica de la administración para 2026, que se centra en fortalecer la base productiva nacional y generar empleos, aprovechando la derrama económica que se estima superará los $1.000 millones de dólares solo en consumo durante el periodo mundialista.
Sheinbaum defendió el desempeño económico del país, a pesar del reciente ajuste a la baja en las previsiones del PIB por parte del Banco de México (Banxico) y otras instituciones. La mandataria reiteró que el modelo se basa en la estabilidad macroeconómica y la justicia social.
No obstante, el enfoque en el gasto, incluyendo la inversión en infraestructura y la continuación de los programas de bienestar ($987 mil millones de pesos en 2026), se enfrenta a una crítica fiscal significativa. Analistas advierten que el elevado déficit fiscal (cercano al 4% del PIB en 2026) y el aumento del pago de intereses de la deuda están reduciendo el espacio fiscal para la inversión en otras áreas vitales como la salud y la educación. El reto es mantener la solidez financiera sin comprometer la sostenibilidad a largo plazo.



