El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, solicitó formalmente un indulto al presidente de Israel con el objetivo de frenar el juicio por corrupción que enfrenta desde hace varios años. La petición marca un giro significativo en su estrategia legal, ya que hasta ahora había insistido en demostrar su inocencia ante los tribunales.
Netanyahu argumentó que el caso en su contra se ha visto influido por presiones políticas y mediáticas que, a su juicio, impiden un proceso justo. Sostuvo que la prolongada batalla judicial ha afectado la estabilidad del país y distraído al gobierno de asuntos prioritarios como la seguridad nacional y la recuperación económica.
La solicitud de indulto llega en un momento de fuerte polarización política en Israel. Mientras sus aliados defienden que la medida es necesaria para evitar un “daño institucional”, sus opositores aseguran que se trata de un intento de eludir la justicia y socavar la independencia del sistema judicial. El debate ha reavivado tensiones sociales que ya habían surgido durante las reformas judiciales impulsadas por su gobierno.
El presidente israelí aún no ha emitido una respuesta oficial, pero expertos legales señalan que un indulto en esta etapa sería inusual y podría sentar un precedente controversial. En tanto, los preparativos para el juicio continúan, aunque la petición de Netanyahu podría alterar el calendario procesal si es considerada por la oficina presidencial.



