La industria editorial en México sigue enfrentando un panorama complicado debido a la cancelación de compras gubernamentales que, históricamente, representaban una parte considerable de sus ingresos.
De acuerdo con representantes del sector, esta situación ha generado un rezago económico que aún no logra revertirse, pese a los esfuerzos de las empresas por diversificar sus vías de venta.Las editoriales explican que la reducción de adquisiciones oficiales ha provocado que muchas compañías ajusten sus tirajes, recorten personal y replanteen su estrategia comercial.
Aunque el mercado privado y las ferias del libro han mostrado señales de recuperación, estas no han sido suficientes para compensar la ausencia de los contratos públicos.Expertos del sector advierten que la falta de compras institucionales también afecta la circulación de materiales educativos y culturales, limitando el acceso a libros en bibliotecas públicas y escuelas. Señalan que, además del impacto económico, existe un efecto social que podría profundizarse si no se establecen alternativas para fomentar la lectura y garantizar la producción editorial nacional.
Aun con este panorama, las editoriales mantienen la esperanza de que el diálogo con las autoridades permita encontrar mecanismos que estabilicen la cadena del libro. Mientras tanto, el sector continúa resistiendo, impulsando nuevos modelos de negocio y reforzando su presencia digital para mitigar los efectos de la crisis.



