El gobierno de Estados Unidos anunció la suspensión temporal de trámites de residencia y ciudadanía para migrantes provenientes de 19 países, entre ellos Cuba y Venezuela. La medida, confirmada por autoridades migratorias, responde a una revisión interna de protocolos de seguridad y verificación de antecedentes.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, el freno permitirá evaluar de manera más rigurosa los procesos de admisión, especialmente en casos considerados de “alto riesgo”. Si bien no se detallaron los criterios específicos, el anuncio generó preocupación entre comunidades migrantes y organizaciones defensoras de derechos humanos, que consideran que la medida afectará a miles de solicitantes que llevan años en espera.
La decisión también ha generado tensiones diplomáticas, ya que varios gobiernos incluidos en la lista han solicitado explicaciones formales sobre el alcance de la suspensión. Para algunos países, la pausa podría retrasar reagrupaciones familiares y procesos de integración que ya estaban avanzados.
Mientras continúa la revisión, Estados Unidos aclaró que la suspensión no implica un cierre definitivo, sino una pausa hasta que se actualicen los procedimientos. Sin embargo, expertos advierten que el retraso podría prolongarse debido a la complejidad administrativa y a la presión política que rodea el tema migratorio, especialmente en un año de alto debate interno sobre fronteras y seguridad.



