China, el principal productor y exportador mundial de tierras raras, ha anunciado la simplificación de los procedimientos regulatorios para la exportación de estos minerales estratégicos. Un funcionario del Ministerio de Comercio señaló que la medida busca agilizar los trámites aduaneros y aumentar la eficiencia de las cadenas de suministro.
Históricamente, Beijing ha utilizado su dominio en el mercado de tierras raras (un grupo de 17 elementos químicos esenciales para la fabricación de tecnología de defensa, vehículos eléctricos y electrónica avanzada) como una palanca geopolítica. En el pasado, China ha impuesto cuotas y restricciones, elevando los costos de producción y forzando a los países occidentales a buscar fuentes de suministro alternativas.
Desde una perspectiva crítica, la flexibilización es un intento de gestionar la imagen internacional de China y mitigar la incertidumbre comercial. Sin embargo, la dependencia global de las tierras raras chinas sigue siendo un riesgo sistémico clave. A pesar de los esfuerzos de EE. UU. y la Unión Europea por desarrollar cadenas de suministro domésticas y en países aliados, China aún controla más del 60% de la producción mundial y una porción aún mayor del procesamiento y refinación de estos minerales.
La medida es técnica, pero tiene un impacto financiero directo al reducir los costos burocráticos. No obstante, los analistas advierten que la política de tierras raras de China sigue siendo un arma económica potencial que puede reactivarse en cualquier momento, lo que obliga a Occidente a acelerar la inversión en su propia capacidad de extracción y procesamiento.



