¿Falta de control? Es tu sistema nervioso hablando

La impulsividad no siempre es falta de voluntad: suele ser un sistema nervioso saturado en modo supervivencia. Autorregular primero permite recuperar claridad y elegir mejores respuestas.

Compartir nota:

Una de las grandes apuestas en la prevención de la salud mental en la actualidad es ampliar el conocimiento del sistema nervioso autónomo, para entender sus señales y saber responder a ellas.

Todos hemos tenido formas de reaccionar que después no reconocemos como propias: decimos cosas que no queríamos decir, comemos de más, gritamos, nos aceleramos, nos encerramos en nuestros argumentos o actuamos de manera inconsciente para después arrepentirnos. Y con la culpa llega la pregunta indispensable: “¿Qué me pasó? ¿Por qué hice esto si sabía que no debía?”

Las respuestas que comúnmente damos, todos la sabemos: “Porque perdí la cabeza”, “se me nubló la visión”, “me salí de control”, “me dejé llevar por la emoción”, etc. ¿Pero qué hay detrás de esa explicación?

Lo cierto es que cuando la impulsividad se apodera de nosotros, no es por falta de voluntad, es nuestro sistema nervioso saturado. Cuando el cuerpo percibe amenaza (real o imaginaria), la parte del cerebro que nos permite pensar, evaluar y tomar decisiones, se desconecta parcialmente. La dirección pasa a un sistema del cerebro más rápido y reactivo que está diseñado evolutivamente para sobrevivir, no para pensar, y llevarnos al ataque, la huída o a quedarnos paralizados.

De un instante a otro, el impulso gana, no porque no sepamos qué hacer, sino porque el cerebro que elige no está disponible, está inhibido por nuestra amígdala que activó en el sistema nervioso el instinto de supervivencia.

Culturalmente decimos frases como “contrólate”, “no exageres” o “no te pongas así”. El problema es que creemos que con esas frases podremos tener dominio de la situación, porque el cerebro superior en general así funciona: razonando las cosas. Sin embargo, intentar razonar cuando el sistema nervioso está en supervivencia es como intentar negociar con una alarma de incendios: no está diseñada para dialogar, sino para reaccionar automáticamente. Por eso cuando estoy exaltado, el “autocontrol”  empieza con la autorregulación emocional. Una vez que equilibramos la emoción, la capacidad de discernir con mayor claridad vuelve. Ahí sí es posible poner límites, hablar con firmeza, decidir algo mejor o tener una conducta diferente. El cambio real no ocurre en el pico de la emoción, sino después, cuando el sistema nervioso se ha liberado de la sensación de peligro y nos sentimos seguros.

Entonces, antes de tomar una decisión, baja la intensidad emocional. ¿Cómo? Nombrando lo que me está pasando para tomar conciencia: “Mi cuerpo está en alarma”, “me estoy sintiendo abrumado”, “estoy en modo supervivencia”. Poner palabras a la experiencia reduce la carga y devuelve algo de agencia personal. Respirar de manera lenta, pausada y prolongada ayuda a recuperar la calma, sentir los pies en el suelo, relajar los hombros y los músculos tensos, estirarse o simplemente detener la acción por unos minutos puede marcar una diferencia enorme. Darse tiempo no es evitar el problema, es crear las condiciones para responder reflexivamente.

Por lo tanto, el manejo de las emociones no se logra en el momento de la explosión, sino hasta que con práctica diaria aprendemos a escuchar y conectar con nuestro cuerpo. Tener reacciones impulsivas es humano, pero tenemos la responsabilidad de gestionar nuestras reacciones, en vez de culpar a los demás.  Podemos perder la compostura en ciertos contextos, con ciertas emociones, con ciertas historias detrás. Eso nos habla de un sistema nervioso que aprendió a protegerse de la forma que pudo. Se trata de entendernos, no de castigarnos. La buena noticia es que podemos resignificar lo vivido y reeducar nuestro cerebro para responder con mayor libertad. La salud mental depende de la capacidad que tenemos para regular la emoción, actuar con la razón y relacionarnos desde el cuidado.

Compartir nota:

Todo el contenido de El Comentario del Día en la palma de tu mano. Suscríbete a nuestros canales de difusión: WhatsApp | Telegram

PUBLICIDAD