La participación de la esquiadora mexicana Sarah Schleper en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 concluyó con una descalificación en la prueba de slalom gigante, derivada de un incumplimiento técnico en su equipamiento.
Desarrollo de la prueba
Schleper completó la primera manga con un tiempo de 1:08.95, registro que le permitía mantenerse en competencia para la segunda bajada. Sin embargo, tras la revisión oficial del material, los jueces determinaron que el ancho de sus esquís excedía por un milímetro el máximo permitido por el reglamento internacional, que establece un límite de 50 milímetros.
El veredicto fue inmediato: la infracción técnica implicó su exclusión automática antes de disputar la segunda manga, independientemente del desempeño registrado en pista.
Marco reglamentario y control técnico
En el esquí alpino, la homologación del equipo forma parte central del sistema de competencia. Las dimensiones del material están reguladas para garantizar igualdad de condiciones y seguridad. La diferencia detectada —aunque mínima— se considera una falta objetiva bajo los criterios vigentes, lo que dejó sin margen de apelación la decisión arbitral.
Este tipo de revisiones forma parte del protocolo habitual en pruebas olímpicas, donde los controles técnicos son exhaustivos y se aplican de manera uniforme a todos los competidores.

Cierre de una trayectoria olímpica
La edición de Milano-Cortina representó la séptima participación olímpica de Schleper, una de las atletas con mayor continuidad en la historia del esquí alpino mexicano. Su salida por un detalle reglamentario marca un desenlace inesperado para una carrera caracterizada por la constancia y la presencia internacional.
Más allá del resultado, el episodio subraya el rigor institucional que rige el deporte olímpico y la importancia de cada elemento técnico en competencias de alto nivel.



