El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que Venezuela se encuentra “mucho mejor hoy que hace seis semanas” tras la operación ejecutada por Washington para capturar a Nicolás Maduro, una acción que, aunque generó incomodidad entre algunos aliados cercanos, fue defendida como una decisión basada en el interés nacional estadounidense. La declaración se produjo durante una rueda de prensa conjunta en Bratislava, después de una reunión con el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, donde Rubio reconoció que persisten desafíos importantes, pero sostuvo que el panorama actual ofrece una oportunidad que no existía antes de la intervención.
El funcionario estadounidense admitió que hubo socios internacionales a quienes no les agradó la operación llevada a cabo en territorio venezolano. Sin embargo, subrayó que esas diferencias no significan una ruptura en las relaciones ni el fin de la cooperación diplomática. Según explicó, las discrepancias forman parte de la dinámica entre aliados, especialmente cuando se trata de decisiones sensibles en materia de política exterior y seguridad internacional. En su mensaje, Rubio buscó transmitir que el vínculo con otros gobiernos se mantiene sólido pese a las tensiones generadas por la captura de Maduro.
La relevancia geopolítica de estas declaraciones es significativa. Venezuela ha sido durante años un punto de fricción en la relación entre Estados Unidos y diversos actores internacionales, y cualquier acción directa en su territorio tiene implicaciones regionales. La afirmación de que el país está mejor sugiere que Washington considera que la operación modificó el equilibrio político interno y abrió un nuevo escenario. No obstante, el propio Rubio advirtió que todavía queda “un largo camino por recorrer” y que el proceso de transformación no está concluido.
En el plano internacional, la postura estadounidense podría redefinir alianzas y provocar ajustes estratégicos, tanto en América Latina como en Europa. El hecho de que el mensaje se haya emitido junto al jefe de gobierno eslovaco refuerza la dimensión global del debate. Más allá de la valoración optimista del secretario de Estado, el futuro inmediato de Venezuela seguirá siendo observado con atención por la comunidad internacional, que evalúa no solo los resultados de la operación, sino también sus efectos en la estabilidad regional y en el orden diplomático vigente.




