La actividad económica en México habría mantenido crecimiento al arranque de 2026, aunque con un avance moderado y apoyado sobre todo en el sector servicios. Para febrero, la estimación oportuna anticipa un aumento anual de 1.2% del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) y un avance mensual de 0.1%, lo que dibuja un escenario de expansión contenida, con mejor desempeño en las actividades terciarias y debilidad todavía visible en las secundarias.
INEGI estimó que en la comparación anual de febrero las actividades terciarias crecerían 1.9%, mientras las secundarias caerían 1.9%. Ese contraste es uno de los rasgos más importantes del dato, porque muestra que la economía sigue avanzando, pero no de forma homogénea. El soporte principal sigue viniendo de comercio y servicios, mientras la parte industrial mantiene señales de rezago.
La comparación con enero ayuda a entender mejor la trayectoria reciente. Para el primer mes del año, el IGAE se ubicaría con un crecimiento anual de 1.9%; las actividades terciarias, con 2.3%; y las secundarias ya aparecían con una variación observada de -0.1%. Frente a ese punto de partida, febrero marcaría una desaceleración del indicador general y de los servicios, junto con un deterioro más claro en el componente secundario.
Los principales datos del arranque del año pueden resumirse así:
- IGAE anual en enero: 1.9%
- IGAE anual en febrero: 1.2%
- Actividades terciarias anuales en enero: 2.3%
- Actividades terciarias anuales en febrero: 1.9%
- Actividades secundarias anuales en enero: -0.1%
- Actividades secundarias anuales en febrero: -1.9%
La lectura mensual confirma que la economía no está entrando en una fase de contracción general, pero sí en una de bajo dinamismo. En enero, el IGAE habría retrocedido 0.2% mensual y en febrero apenas habría repuntado 0.1%. Las actividades terciarias pasarían de 0.3% en enero a 0.2% en febrero, mientras las secundarias quedarían en 0.0% en febrero, después de una baja observada de 1.1% en enero.
Eso implica que el arranque del año combina dos señales al mismo tiempo. La primera es que la economía sigue creciendo frente al mismo mes del año anterior. La segunda es que el impulso en el margen mensual es débil. Cuando el indicador general apenas avanza 0.1%, los servicios moderan su paso y la industria queda estancada, lo que aparece es una economía con crecimiento, sí, pero con poca tracción inmediata.
Los niveles del índice también refuerzan esa idea. Para febrero, el IGAE se ubicaría en 106.0 puntos, las actividades secundarias en 100.2 puntos y las terciarias en 108.5 puntos, con base 2018=100. En enero, esos niveles serían de 105.8, 100.3 y 108.3 puntos, respectivamente. El cambio entre ambos meses es pequeño: el indicador general gana apenas 0.2 puntos, los servicios 0.2 y la industria pierde 0.1. En otras palabras, el movimiento de febrero es de estabilidad con ligera mejora, no de aceleración marcada.
También conviene mirar los intervalos de confianza, porque ayudan a dimensionar el margen de incertidumbre de estas estimaciones oportunas. Para febrero, el rango anual del IGAE va de 0.0% a 2.4%; el de las actividades terciarias, de 0.6% a 3.2%; y el de las secundarias, de -4.2% a 0.4%. En la medición mensual, el rango del IGAE va de -1.1% a 1.3%. Esto no cambia la señal central del dato, pero sí muestra que el crecimiento estimado sigue moviéndose dentro de una banda acotada y sin una tendencia clara de aceleración.
Para hogares y empresas, el mensaje principal es que la economía mantiene crecimiento, pero con una base sectorial desigual. Los servicios siguen sosteniendo el avance agregado, lo que ayuda a preservar actividad en buena parte del consumo y del comercio. En contraste, la debilidad de las actividades secundarias presiona a sectores ligados a manufactura, construcción y producción industrial, donde el margen de mejora sigue siendo limitado.
Para la política económica, el dato también es relevante porque marca el tono del primer bimestre: crecimiento positivo, aunque moderado, con servicios como soporte y con industria todavía rezagada. Eso reduce el espacio para hablar de una recuperación amplia y obliga a reconocer que el desempeño económico depende más del sector terciario que de una expansión balanceada entre sus grandes componentes.
El arranque de 2026, por tanto, deja una imagen clara: la economía mexicana sigue en terreno positivo, pero lo hace con menor fuerza que en enero, con una industria debilitada y con servicios que, aunque aún crecen, también muestran un paso más lento.



