La confianza empresarial en México se mantuvo estancada en junio de 2026 y volvió a ubicarse por debajo del umbral de optimismo, una señal de cautela entre directivos de manufactura, construcción, comercio y servicios. INEGI reportó que el Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza se colocó en 48.2 puntos, sin cambio mensual y con una baja anual de 0.5 puntos.
El dato es relevante porque el indicador suma 16 meses consecutivos por debajo de los 50 puntos, nivel que separa una percepción favorable de una menos favorable. Esto refleja que, pese a algunos avances sectoriales, el ánimo empresarial todavía no muestra una recuperación clara.
El principal foco de debilidad está en la inversión. En todos los sectores, el componente “momento adecuado para invertir” se mantuvo muy por debajo de los 50 puntos. En construcción fue de apenas 23.3 puntos; en comercio, 31.6; en servicios privados no financieros, 33.2, y en manufacturas, 34.5 puntos. Para una economía que necesita elevar inversión, productividad y competitividad, esa señal no es menor.
Por sector, el comportamiento fue mixto:
- Manufacturas: 48.0 puntos, con alza mensual de 0.5 puntos, pero caída anual de 1.2.
- Construcción: 46.3 puntos, con baja mensual de 1.5 y retroceso anual de 1.2.
- Comercio: 48.9 puntos, con avance mensual de 0.6 y aumento anual de 1.4.
- Servicios privados no financieros: 48.2 puntos, con baja mensual de 0.3 y caída anual de 0.9.
La construcción presentó el dato más débil entre los sectores medidos. Además de ubicarse en 46.3 puntos, acumula 22 meses por debajo del umbral de confianza. El componente sobre la situación económica presente de la empresa cayó a 48.1 puntos y tuvo una baja anual de 5.3 puntos, lo que apunta a un deterioro en la percepción del sector sobre su propio desempeño.
En manufacturas, el indicador subió frente a mayo, pero sigue debajo de 50 puntos por decimosexto mes consecutivo. Destaca que la percepción sobre la situación futura del país y de las empresas se mantiene en zona favorable, aunque con descensos anuales. Esto sugiere que las empresas todavía ven posibilidad de mejora, pero no encuentran condiciones presentes suficientemente sólidas para invertir con mayor fuerza.
Para hogares y trabajadores, la confianza empresarial importa porque influye en decisiones de contratación, inversión, expansión y compra de insumos. Cuando las empresas perciben incertidumbre, suelen aplazar proyectos, reducir riesgos y moderar planes de crecimiento. Eso puede traducirse en menor dinamismo del empleo, menor inversión productiva y una recuperación más lenta de la actividad económica.
La lectura económica es clara: el país conserva actividad, pero no confianza suficiente para detonar un ciclo más fuerte de inversión. El siguiente dato a observar será si el indicador logra acercarse nuevamente a los 50 puntos o si la cautela empresarial se mantiene como una restricción para el crecimiento en la segunda mitad de 2026.



