El PIB de México crecería 1.1% en 2026, sin cambios frente a la estimación previa, lo que confirma una expectativa de bajo dinamismo para la economía nacional. La Encuesta Citi de Expectativas mostró que el consenso de analistas mantiene una visión moderada tanto para este año como para 2027.
Para 2026, las estimaciones de crecimiento se ubicaron en un rango de 0.5% a 1.5%, con una mediana de 1.1%. Para 2027, el consenso anticipa una expansión de 1.8%, también sin cambios frente a la encuesta anterior, con previsiones que van de 1.0% a 2.3%.
La lectura económica es relevante porque una economía que crece cerca de 1% tiene menor capacidad para generar empleo formal de mayor calidad, atraer inversión productiva y elevar ingresos reales de manera sostenida. No se trata solo de una cifra de actividad: el bajo crecimiento limita el margen para mejorar bienestar, competitividad y desarrollo regional.
En el frente cambiario, los analistas también mantuvieron sus previsiones sin cambios. El consenso espera que el tipo de cambio cierre 2026 en 17.92 pesos por dólar, con un rango amplio de 17.00 a 19.03 pesos. Para finales de 2027, la mediana se ubicó en 18.50 pesos por dólar, con estimaciones entre 17.40 y 19.96.
Las principales variables esperadas son:
- Crecimiento del PIB en 2026: 1.1%.
- Crecimiento del PIB en 2027: 1.8%.
- Tipo de cambio al cierre de 2026: 17.92 pesos por dólar.
- Tipo de cambio al cierre de 2027: 18.50 pesos por dólar.
- Tasa de referencia al cierre de 2026: 6.50%.
- Tasa de referencia al cierre de 2027: 6.50%.
El tipo de cambio relativamente estable puede ayudar a contener presiones sobre precios de bienes importados, insumos industriales y costos financieros en dólares. Sin embargo, por sí solo no resuelve el problema central: el crecimiento esperado sigue siendo bajo para una economía que busca aprovechar oportunidades como el nearshoring y elevar su competitividad.
Para empresas e inversionistas, el escenario apunta a un entorno de prudencia. Un PIB creciendo 1.1%, tasas todavía elevadas y una inflación esperada por arriba del objetivo de Banxico obligan a cuidar márgenes, costos financieros y decisiones de expansión. Para el gobierno, el reto es mayor: con bajo crecimiento, la recaudación enfrenta límites y la política pública necesita enfocarse en inversión, infraestructura, certidumbre regulatoria y productividad.
La variable a observar en los próximos meses será si la inversión logra compensar la debilidad del crecimiento previsto. Sin una mejora más clara en actividad productiva, México corre el riesgo de mantener estabilidad financiera relativa, pero con una economía incapaz de traducir esa estabilidad en mayor bienestar para hogares y trabajadores.



