La actividad industrial volvió a perder fuerza durante mayo y confirmó que uno de los principales motores de la economía mexicana continúa estancado.
El Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) registró una caída mensual de 0.8%, mientras que en comparación con mayo de 2025 no presentó crecimiento alguno, una señal de que la producción industrial permanece prácticamente detenida pese a algunos repuntes observados durante el año.
La debilidad fue generalizada entre los principales componentes del sector. La construcción registró la mayor contracción mensual, con una caída de 3.7%, seguida por la generación y distribución de electricidad, agua y gas (-0.5%). La minería y las manufacturas también retrocedieron ligeramente respecto a abril.
En la comparación anual, el panorama tampoco muestra una recuperación sólida. La minería fue el único gran sector que logró avanzar, con un crecimiento de 4.0%, mientras que las manufacturas disminuyeron 0.5%, la construcción cayó 0.6% y el sector eléctrico retrocedió 0.8%.
Las cifras originales refuerzan la desaceleración. Entre enero y mayo, la actividad industrial acumula una disminución de 0.4%, impulsada principalmente por la caída de 1.5% en las manufacturas, sector estrechamente ligado a las exportaciones y al desempeño económico de Estados Unidos.
Al interior de la industria manufacturera persisten retrocesos en actividades relevantes para el aparato productivo. Destacan las disminuciones en la fabricación de equipo eléctrico (-7.5%), prendas de vestir (-6.0%), muebles (-5.1%), productos metálicos (-4.6%) y equipo de transporte (-3.3%). En contraste, crecieron la fabricación de maquinaria y equipo (4.6%), los productos derivados del petróleo (2.1%) y la industria química (0.8%).
La construcción también presenta señales mixtas. Mientras la obra de ingeniería civil aumentó 15.9%, la edificación retrocedió 3.2%, reflejando que la inversión en proyectos específicos continúa compensando parcialmente la menor actividad del segmento inmobiliario y de vivienda.
Más allá del dato mensual, el resultado confirma que la industria continúa siendo uno de los principales focos de debilidad de la economía mexicana. El estancamiento de las manufacturas limita el impulso de las exportaciones, mientras que la caída de la construcción reduce el dinamismo de la inversión fija y del empleo asociado al sector.
Si esta tendencia se mantiene durante los próximos meses, la industria podría convertirse en uno de los factores que expliquen el bajo crecimiento económico previsto para 2026, especialmente en un contexto de menor inversión privada, incertidumbre comercial y una demanda externa menos dinámica.



