Un tribunal sirio condenó este martes 11 de agosto a Bashar al Asad a la pena de muerte en ausencia por asesinatos premeditados, tortura, detenciones arbitrarias y crímenes de lesa humanidad cometidos durante la guerra civil, en la primera sentencia judicial contra el exmandatario desde la caída de su gobierno en diciembre de 2024.
La resolución fue emitida por la Cuarta Corte Penal de Damasco, presidida por el juez Fakhr al Din al Aryan, durante una audiencia transmitida por la televisión estatal, el tribunal también impuso la pena capital a su hermano Maher al Asad y a su primo Atef Najib, además de otros seis antiguos funcionarios y mandos vinculados al régimen. En total, nueve personas fueron condenadas a muerte.
Entre los otros sentenciados figuran el exministro de Defensa Fahd Jassem al Freij y Louay al Ali, antiguo jefe de inteligencia militar en Deraa, junto con Mohammad Ayman Ayoush, Qusay Ibrahim Mahyoub, Wafiq Saleh Nasser y Talal Fares al Aysami. Todos ellos fueron juzgados en ausencia, salvo Najib, quien permanecía bajo custodia y fue el único acusado presente físicamente durante la audiencia.
Al leer el fallo, al Aryan señaló que Bashar al Asad ocupaba la posición de “máximo responsable de la toma de decisiones” y que movilizó instituciones estatales para cometer las violaciones por las que fue condenado. La sentencia atribuyó a los acusados asesinatos premeditados e intencionales, incluidos casos contra menores, además de tortura con resultado de muerte.
El proceso forma parte de la estrategia de justicia transicional impulsada por las nuevas autoridades sirias después del derrocamiento de Asad. La Comisión Nacional de Justicia Transicional había informado en julio que la Cuarta Corte Penal especializada en justicia transicional continuaba recabando testimonios en el proceso contra Atef Najib. En una de esas sesiones, testigos declararon sobre las violaciones atribuidas a Najib, a los organismos de seguridad y a la rama de seguridad política.
Najib fue jefe de seguridad política en Deraa durante el inicio de las protestas de 2011. Su detención de adolescentes acusados de realizar grafitis antigubernamentales y la posterior represión en esa ciudad son considerados antecedentes inmediatos del levantamiento que se extendió por Siria. Las autoridades sirias lo capturaron en la provincia costera de Latakia en enero de 2025 y posteriormente fue puesto a disposición judicial.
La guerra civil siria se prolongó durante casi 14 años y dejó cientos de miles de muertos. La caída de Asad ocurrió en diciembre de 2024, cuando una ofensiva rebelde encabezada por fuerzas dirigidas por Ahmed al Sharaa avanzó rápidamente hacia Damasco y puso fin al gobierno de la familia Asad, que había dominado Siria durante más de cinco décadas entre el mandato de Hafez al Asad y el de su hijo.
Bashar al Asad abandonó Siria durante la ofensiva y permanece en Rusia, donde él y su familia recibieron asilo por razones humanitarias. Su ausencia impide que la pena de muerte sea ejecutada de manera inmediata. Reuters reportó que especialistas legales consideran que la condena podría dificultar cualquier eventual entrega de Asad a las autoridades sirias, debido a que los Estados pueden ser reacios a extraditar a una persona hacia un país donde enfrenta la pena capital.
El abogado Adnan al Masalmeh, representante de familias de víctimas de Najib, calificó la resolución como un día de justicia para los heridos, muertos, detenidos y sirios que tuvieron que abandonar el país. La sentencia representa, por ahora, el primer fallo penal público contra Asad y miembros de su círculo cercano desde la caída del régimen y abre una nueva etapa en los esfuerzos de las autoridades sirias por procesar judicialmente a responsables de los abusos cometidos durante el conflicto



