Estados Unidos canceló la visa a Andy López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, según informó el propio político morenista este jueves 13 de agosto. En una carta dirigida al presidente Donald Trump y fechada en Teapa, Tabasco —municipio del distrito 6 que López Beltrán busca representar como diputado federal en 2027—, el exsecretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional de Morena atribuyó la orden al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau.
López Beltrán calificó la cancelación de su visa como una decisión «política», «politiquera» y «propagandística», y sostuvo que ninguno de los dos funcionarios cuenta con pruebas en su contra por algún acto inmoral o delictivo. En el documento afirmó haber conducido su vida pública y privada «con ideales, principios y honestidad» inculcados por sus padres, y describió la medida como un proceder «arrogante» y «al estilo hitleriano».
La carta identifica a Landau —embajador de Estados Unidos en México durante el primer mandato de Trump— como el funcionario que se autodenomina «el quita visa». López Beltrán acusó a Rubio y Landau de actuar «como jefes de pandillas dedicados a espiar, acosar, intervenir y agraviar a otros países» y sostuvo que ambos reciben financiamiento de vendedores de armas y realizan cabildeo en beneficio de mafias del poder económico y gobiernos dictatoriales. Al cierre de la misiva planteó dos preguntas directas a Trump: si estaba enterado de la cancelación y, de ser así, si no considera que se trata de un «acto prepotente». Pidió la destitución de ambos funcionarios.
La cancelación de la visa se suma a una lista de más de cincuenta políticos mexicanos, la mayoría de Morena, que han perdido este documento desde 2025, sin que el Departamento de Estado haya revelado las razones individuales de cada caso.
La reacción de la oposición fue inmediata. El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, calificó la respuesta de López Beltrán como un intento de victimización. «Estados Unidos ya te revocó la visa y ahora sales a lloriquear, acusando motivos políticos y comparando la decisión con prácticas hitlerianas», escribió en un posicionamiento difundido en redes sociales. Moreno vinculó la cancelación con investigaciones sobre presuntos vínculos de López Beltrán con casos de huachicol fiscal, tráfico de influencias y operaciones con recursos de procedencia ilícita, sin detallar los procedimientos a los que hizo referencia, y exigió que tanto él como su padre «rindan cuentas» por los señalamientos que existen en torno a su grupo político.
El PAN se sumó a los cuestionamientos y calificó la reacción del morenista como parte de una estrategia de victimización. En un comunicado, el partido sostuvo que la postura de López Beltrán corresponde a un patrón: «cuando los descubren, se victimizan; cuando les exigen explicaciones, gritan complot». Ambos partidos pidieron a la Fiscalía General de la República y a la Unidad de Inteligencia Financiera realizar una investigación integral sobre los posibles vínculos de López Beltrán con las irregularidades señaladas, entre ellas presuntas redes de huachicol fiscal.
López Beltrán, por su parte, atribuyó los señalamientos en su contra a un ataque dirigido contra la figura de su padre y contra el movimiento que encabezó, y acusó a quienes «perdieron más» con la Cuarta Transformación de articular las acusaciones desde el control de medios de comunicación. Al episodio de la visa se suma que el bloque opositor Juntos por Tabasco, integrado por el PRI y Somos México, presentó denuncias formales en su contra por presuntos actos anticipados de campaña, mientras que Movimiento Ciudadano interpuso una queja ante el Instituto Nacional Electoral por el mismo motivo. López Beltrán rechazó la acusación y afirmó que sus recorridos por Tabasco buscan únicamente «informar a la ciudadanía» de cara a la elección de 2027, en la que aspira a una diputación federal.



