21 de septiembre de 2026

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México evalúa comprar más a EU ante revisión del T-MEC

México analiza aumentar compras a Estados Unidos y reducir importaciones de otros mercados para atender el déficit comercial planteado por Washington durante la revisión del T-MEC

México analiza cambiar parte del origen de sus importaciones para comprar más bienes a Estados Unidos y reducir adquisiciones en otros mercados, una alternativa que el gobierno de Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa durante la revisión del T-MEC.

La propuesta responde a una preocupación de Washington: reducir el déficit comercial que Estados Unidos mantiene con México. Sheinbaum explicó este lunes que Donald Trump busca una relación más equilibrada y que su administración estudia qué productos que actualmente se compran a otros países podrían adquirirse con proveedores estadounidenses.

La presidenta no anunció una lista de mercancías ni un cambio inmediato en la política comercial. Presentó la sustitución de proveedores como una posibilidad dentro de la negociación y subrayó que México no aceptará medidas que contradigan sus leyes o resulten desfavorables para el país.

El planteamiento parte de una relación comercial integrada. Sheinbaum señaló que parte de los productos se fabrica en México porque resulta más económico y porque las empresas ya tienen cadenas productivas establecidas en América del Norte. Por ello, modificar el origen de algunas compras implicaría revisar costos, disponibilidad e integración industrial.

Dos negociaciones avanzan en paralelo

La propuesta se inserta en dos conversaciones que México mantiene con Washington. Una busca reducir los aranceles estadounidenses que afectan a productos mexicanos, particularmente automóviles, acero, aluminio y sus derivados. La otra corresponde a la revisión del T-MEC, proceso que tendrá nuevas conversaciones hacia finales de septiembre y que está encabezado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

Sheinbaum explicó que ambos asuntos están relacionados, pero se negocian por separado. El objetivo mexicano es preservar las condiciones de acceso que ofrece el tratado y encontrar alternativas frente a los gravámenes que encarecen las exportaciones nacionales.

La revisión también tiene una dimensión regional. En julio, México y Estados Unidos acordaron fortalecer la manufactura norteamericana, las cadenas regionales de suministro y las reglas para evitar que países que no forman parte del acuerdo aprovechen las condiciones preferenciales del T-MEC. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, dijo este lunes que México ha sido “muy pragmático” en las conversaciones y señaló que ambos países trabajan en reglas de origen relacionadas con insumos provenientes de China.

El interés de Washington por el déficit comercial está vinculado con el crecimiento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos. En julio, el déficit estadounidense con México alcanzó 26 mil 309 millones de dólares, de acuerdo con cifras del Departamento de Comercio. Las exportaciones mexicanas llegaron a 60 mil 549 millones de dólares, frente a 34 mil 240 millones de dólares en envíos estadounidenses a México.

El costo de cambiar proveedores

La alternativa que analiza el gobierno no significa que México haya decidido reducir compras a China, Asia u otros mercados. Para que una sustitución sea viable, las empresas tendrían que encontrar productos estadounidenses con precios, calidad, disponibilidad y condiciones logísticas competitivas.

Las importaciones forman parte de cadenas de producción que después generan exportaciones, por lo que cambiar proveedores puede afectar costos y competitividad. Una compra más cara podría trasladarse a la producción mexicana, mientras una mayor integración regional podría facilitar el cumplimiento de reglas de origen.

La estrategia tendría que distinguir entre productos terminados e insumos utilizados por empresas mexicanas. No todas las compras pueden sustituirse con facilidad ni existe garantía de que un proveedor estadounidense pueda ofrecer las mismas condiciones que uno de otro mercado.

Por ahora, la administración federal plantea esta posibilidad como una herramienta de negociación, no como una decisión general de política comercial. México busca responder a la exigencia estadounidense sobre el déficit sin abandonar la diversificación de proveedores ni modificar unilateralmente las reglas del T-MEC.

Las conversaciones de finales de septiembre permitirán conocer si la propuesta se transforma en compromisos concretos. El punto pendiente será determinar qué productos podrían cambiar de proveedor, bajo qué condiciones y con qué impacto para las empresas mexicanas.

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