La Unión Europea podría recortar cerca de un tercio de su rezago frente a Estados Unidos si lograra consolidar un mayor número de empresas de gran tamaño. Así lo dio a conocer el Banco Central Europeo (BCE), sumándose a los llamados para implementar reformas urgentes que favorezcan la expansión corporativa. El diagnóstico surge en medio de la preocupación de los líderes del bloque por el bajo desempeño económico comunitario y la ventaja estadounidense en inteligencia artificial.
La distancia en rendimiento laboral se ha ensanchado marcadamente en las últimas décadas. Estudios académicos señalan que la fuerza de trabajo europea produce actualmente un 20% menos por hora que la estadounidense, a pesar de que en 1995 ambas economías mantenían niveles similares. Los analistas del instituto emisor calcularon que igualar la proporción de grandes corporaciones bastaría para reducir esa diferencia estructural.
Escala corporativa y valor agregado
El análisis del regulador monetario enfatiza que las organizaciones de gran volumen operativo registran niveles superiores de rendimiento por empleado. En contraste, el tejido productivo europeo padece limitaciones debido a su excesiva dependencia de negocios pequeños:
- Las compañías con más de 250 colaboradores generan 86,800 euros de valor añadido por empleado al año.
- Las unidades económicas con menos de 10 trabajadores producen menos de la mitad de ese valor.
- El rezago responde a mercados de capitales poco desarrollados y menor inversión tecnológica.
- La fragmentación de normas en 27 sistemas nacionales entorpece la expansión internacional.
Propuesta «EU Inc» para el mercado único
Para enfrentar estas trabas, el banco central respaldó la puesta en marcha de «EU Inc», una iniciativa de derecho mercantil a escala comunitaria. Este modelo busca superar la multiplicidad de regulaciones societarias locales, inspirándose en esquemas simplificados de registro corporativo como el que opera en el estado de Delaware.
La institución financiera subrayó que unificar la constitución de sociedades comerciales estimulará la innovación y fortalecerá el mercado interno. Finalmente, recortar la brecha de productividad de la Unión Europea dependerá de la voluntad política para suprimir barreras burocráticas transfronterizas y permitir que los proyectos locales alcancen una escala global competitiva.



