Los precios del petróleo cayeron un 2% en los mercados internacionales, debido a la confluencia de dos factores clave: el temor a una sobreoferta global y la preocupación por la debilidad de la demanda en Estados Unidos. El descenso, que ha afectado a los precios del crudo de referencia Brent y WTI, se produce tras un informe del gobierno de EE.UU. que muestra un aumento inesperado en los inventarios de crudo y un descenso en la demanda de gasolina, un dato que reavivó los temores de que la mayor economía del mundo se está desacelerando.
El mercado también reacciona a las expectativas de que la OPEP+, el cártel de los principales productores de petróleo, podría no ser capaz de mantener los precios altos por mucho tiempo. La reciente debilidad en la demanda de China, que es el segundo mayor consumidor de energía del mundo, ha generado dudas sobre si el cártel podrá seguir conteniendo la producción. Los analistas del sector señalan que el mercado se encuentra en un punto de inflexión, en el que la oferta y la demanda están en un delicado equilibrio.
La caída del petróleo, aunque es una buena noticia para los consumidores, es un reflejo de la preocupación por la salud de la economía global. Para los países productores de petróleo, el descenso en los precios podría significar una reducción de sus ingresos fiscales y un desafío para sus finanzas públicas. El mercado está enviando una señal clara de que la recuperación económica aún es frágil.



