El Instituto de Investigación de Capgemini advierte en su informe La paradoja de la tecnología bajo demanda que el gasto global en nube pública, SaaS e inteligencia artificial generativa (Gen AI) se disparó un 41% en 2025. Sin embargo, el crecimiento viene acompañado de importantes riesgos financieros y de gobernanza.
Tres de cada cuatro empresas superaron sus presupuestos de nube pública, con un sobrecosto medio del 10%. Además, el 68% gastó más de lo previsto en Gen AI y el 52% en SaaS, reflejando un patrón de exceso generalizado. La descentralización de compras agrava la situación: el 59% del gasto en Gen AI y el 48% en SaaS provienen de áreas fuera de TI, lo que genera ineficiencias y vulnerabilidades de seguridad.
Pese a la magnitud de las inversiones, los resultados están por debajo de lo esperado: solo el 29% alcanzó ahorros con SaaS, el 33% logró la calidad prevista en la nube y apenas el 38% reportó innovación real con Gen AI. La brecha entre gasto y valor obtenido intensifica la presión sobre las empresas para optimizar sus estrategias.
El estudio resalta la urgencia de adoptar FinOps, disciplina que integra gestión financiera, gobernanza y automatización en entornos cloud. Aunque el 60% de las compañías emplea herramientas de control de costes, solo un 2% aplica FinOps de manera integral a nube, SaaS y Gen AI.
Finalmente, el impacto ambiental también preocupa: el 53% reconoce que la falta de optimización incrementa las emisiones de carbono, aunque apenas un 36% tiene planes que vinculen sostenibilidad y eficiencia financiera.



