La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, encabezó un recorrido por zonas seriamente afectadas de la alcaldía Iztapalapa tras las intensas lluvias del sábado 27 de septiembre. Acompañada por titulares de diversas dependencias, garantizó atención a las familias afectadas, así como acciones urbanas, reparaciones y respaldo integral.
En Santa María Aztahuacán, una de las colonias más golpeadas, Brugada adelantó que se levantará un censo para cuantificar daños en viviendas y bienes, y que se activará el seguro contractado por el gobierno capitalino. Además, prometió “apoyos provisionales” y el despliegue de brigadas de limpieza para retirar lodo, piedras y resto de escurrimientos. Se habilitó un comedor comunitario para ofrecer alimentos desde desayuno hasta cena; también se entregarán colchones y kits de limpieza en hogares que resultaron inundados.
Como medida estructural, la mandataria anunció la planificación de un vaso regulador en Ermita y Camino a San Miguel, con la finalidad de canalizar el agua proveniente de zonas altas y reducir futuros riesgos de desbordamiento. Asimismo, ordenó trabajos de desazolve en calles, revisión del drenaje y mejoras en infraestructura, además de valorar posibles cambios de tuberías y repavimentaciones.
Los impactos contabilizados hasta ahora incluyen al menos 20 colonias afectadas, unos 3,500 apoyos alimentarios distribuidos y más de 2,000 kits de limpieza entregados. El tramo de la línea A del Metro permanece parcialmente suspendido, dada la acumulación de agua en las vías.
Aunque la respuesta gubernamental se anuncia rápida y multifacética, varios retos subsisten: la transparencia en la evaluación de daños, la coordinación interinstitucional y que los proyectos de mitigación no queden en el papel. También será clave establecer mecanismos preventivos permanentes: ¿qué tan efectiva será esta intervención en zonas con historial recurrente de inundaciones?



