La controladora de Gol, el grupo Abra, notificó oficialmente a Azul Linhas Aéreas la terminación de las conversaciones tendientes a una fusión entre ambas compañías. Según el comunicado, en los últimos meses no hubo “discusiones significativas” ni avances sustanciales hacia una combinación de negocios.
Este desarrollo marca la ruptura no solo del proyecto de integración, sino también del acuerdo de código compartido que mantenían desde mayo de 2024, cuya vigencia será revocada. Las compañías señalaron que las condiciones corporativas actuales son distintas a las que daban origen al memorándum de entendimiento firmado en enero de 2025. La reestructuración financiera que enfrenta Azul bajo el amparo del Capítulo 11 en EE. UU. ha sido uno de los factores decisivos para que el diálogo no prosperara. A su vez, Gol ya salió de su propio proceso de bancarrota y se enfoca en fortalecer su operatividad en el mercado doméstico.
Con ello se disipan las expectativas de consolidar una aerolínea dominante que controlara cerca del 60 % del mercado interno brasileño. No obstante, Abra dejó abierta la puerta a retomar negociaciones si mejoran las condiciones estratégicas entre las partes.
Este giro evidencia la fragilidad de los proyectos de consolidación en el sector aeronáutico latinoamericano, especialmente cuando las compañías atraviesan reestructuraciones profundas. La cancelación también genera momentos de reacomodo competitivo y tendrá efectos sobre rutas, alianzas y políticas regulatorias en Brasil.



