El Instituto Potosino de la Juventud (Inpojuve) anunció la expansión del programa Tarjeta Joven a las cuatro regiones del estado, con cobertura ahora en 30 de sus 59 municipios. Con más de 15 mil beneficiarios, el programa ofrece descuentos en comercios, restaurantes, clínicas y otros establecimientos, gracias a 574 convenios firmados con aliados públicos y privados.
La iniciativa, impulsada con respaldo del gobernador Ricardo Gallardo Cardona, pretende consolidar una red de apoyo juvenil que trascienda los centros urbanos. La Tarjeta Joven puede tramitarse en oficinas municipales de juventud, y los requisitos varían en función de la edad: menores de 18 años deben presentar CURP, acta de nacimiento, comprobante de domicilio e identificación de tutor; mayores de 18 años deben presentar CURP, INE y comprobante de domicilio.
Aunque la expansión parece prometedora —y simboliza una apuesta por políticas focalizadas a jóvenes— surgen interrogantes de fondo: ¿cuál será el mecanismo de seguimiento a los convenios firmados? ¿cómo se garantizará la calidad y permanencia de los descuentos ofrecidos? También llama la atención que el programa se concentre en lo comercial, más que en otros apoyos estructurales como formación laboral, salud mental o acceso educativo.
Si bien la iniciativa representa un avance en políticas públicas de juventud, su éxito dependerá de su sostenibilidad, de evaluar impacto y de ampliar su visión más allá del consumo.



