La Agencia Nacional de Telecomunicaciones de Brasil (Anatel) ha destacado que la regulación espacial se ha convertido en una nueva frontera tanto para las telecomunicaciones como para la geopolítica. Según Alexandre Freire, comisionado de Anatel, la expansión de las constelaciones de satélites de órbita terrestre baja (LEO) plantea desafíos significativos en términos de gobernanza internacional, regulación nacional y soberanía digital. Los satélites LEO, que operan entre 500 y 2,000 kilómetros sobre la superficie terrestre, ofrecen ventajas técnicas para la prestación de servicios de internet de alta velocidad y cobertura amplia, en comparación con los satélites geoestacionarios ubicados a distancias de hasta 36,000 kilómetros. Sin embargo, su despliegue acelerado requiere una actualización de la normativa brasileña en la materia. Freire enfatizó la necesidad de que Brasil diversifique sus alianzas en el sector espacial, mencionando a países como India y Rusia como posibles socios estratégicos, para evitar depender de un solo actor en el manejo de datos e información.



