Ciudad de México enfrenta un desafío creciente con la aparición de socavones, cuya incidencia se ha disparado en la última década debido al hundimiento del suelo y la sobreexplotación del acuífero. Tan solo entre enero y septiembre de 2025 se han registrado 260 hundimientos, con Iztapalapa y Gustavo A. Madero como las alcaldías más afectadas.
Para enfrentar el problema, el gobierno capitalino busca pasar de una estrategia reactiva a una preventiva. En colaboración con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), se implementarán tecnologías satelitales y drones capaces de identificar deformaciones en el pavimento antes de que se transformen en agujeros de gran magnitud.
El secretario de Gestión Integral del Agua, José Mario Esparza, explicó que la meta es contar con esta tecnología lo antes posible, incluso este mismo año. Los estudios contemplan también el fortalecimiento del suelo urbano para reducir riesgos a largo plazo.
La colaboración internacional no solo permitirá anticipar hundimientos en una ciudad con más de 13 mil kilómetros de tuberías, sino también aprovechar la experiencia japonesa frente a fenómenos similares como terremotos e inundaciones. Sin embargo, especialistas advierten que sin reducir el ritmo del hundimiento de hasta 40 centímetros por año, la prevención tecnológica será apenas un paliativo en una urbe que podría enfrentar zonas inhabitables en menos de una década.



