Brasil está intensificando su hoja de ruta para transformarse en un actor global relevante en la industria de centros de datos, clave para sostiene la economía digital, la inteligencia artificial y la geopolítica de la información. (“Brasil quiere ser un top en la geopolítica de centros de datos y tiene cómo hacerlo”, El Economista)
Algunas de las principales líneas del plan incluyen:
- Política ReData: iniciativa oficial para fomentar el desarrollo de esta infraestructura mediante incentivos fiscales, regulación aduanera favorable para la importación de hardware crítico, e incentivos para energías renovables, con la meta de que los datos sensibles permanezcan dentro del territorio brasileño.
- Capacidad instalada y proyecciones de crecimiento: Brasil ya cuenta con unos 162 centros de datos en operación, distribuidos principalmente en las regiones sureste y sur. Se prevé inversiones cercanas a los 1,500 millones de dólares en 2026, y alrededor de 2,000 millones en 2027, para expansión, mejoras y nuevos “hubs” de cómputo para IA.
- Energía abundante y renovable: El país saca ventaja de su elevado potencial hidroeléctrico, eólico y solar para abastecer los centros de datos, un factor determinante frente a los costos energéticos globales.



