En un cierre digno de película, los Denver Broncos vencieron 33-32 a los New York Giants con un gol de campo de 39 yardas de Wil Lutz cuando el reloj expiraba, completando una de las remontadas más sorprendentes en la historia reciente de la NFL.
Los Broncos (5-2) estaban abajo 26-8 con poco más de cinco minutos por jugarse, pero una serie de jugadas lideradas por el mariscal Bo Nix cambió el rumbo del partido. Nix anotó por tierra desde siete y 18 yardas y lanzó un pase de touchdown de dos yardas a R.J. Harvey, antes de que Lutz sellara el triunfo con su patada final.
La derrota de los Giants (2-5) fue especialmente dolorosa: Jaxson Dart había devuelto la ventaja a Nueva York con una carrera de una yarda a solo 37 segundos del final, pero el fallido punto extra de Jude McAtamney abrió la puerta para el milagro de Denver.
En la última ofensiva, Nix conectó pases cruciales con Marvin Mims y Courtland Sutton para posicionar a su equipo en zona de gol de campo. Sin tiempos fuera, la ofensiva detuvo el reloj con dos segundos restantes, y pese a un centro alto, Lutz acertó con sangre fría para darle a los Broncos su cuarta victoria consecutiva y octava seguida en casa, la mejor racha actual de la liga.
La derrota cortó de tajo la esperanza de los Giants de enderezar su temporada, mientras que Denver confirma su papel como uno de los equipos más sólidos en la AFC.



